El fútbol a veces nos recuerda de golpe qué es lo verdaderamente importante. Tras la trágica pérdida de Jesús de Miguel durante el partido entre el Tenerife y el Andorra, la localidad de Navahermosa ha despedido al delantero en un funeral cargado de emoción, donde el Real Madrid ha querido estar presente al máximo nivel institucional para arropar a sus familiares y seres queridos.
Florentino Pérez, presidente del club blanco, y Emilio Butragueño, director de relaciones institucionales, se desplazaron hasta Navahermosa para acompañar a la familia y amigos del futbolista de 30 años en estos momentos tan difíciles. De Miguel era reconocido seguidor del conjunto madridista, una vinculación emocional que el club quiso honrar de forma presencial tras haber emitido previamente un comunicado oficial manifestando su solidaridad y «su cariño a sus familiares, a sus compañeros, a su club y a todos sus seres queridos».
La dimensión humana por encima del deporte
Yo esto lo veo muy claro: cuando la tragedia sacude el césped, las diferencias, los colores y las categorías se borran en un segundo. La presencia de la cúpula del Real Madrid en Navahermosa no es solo un acto protocolario; demuestra la huella que deja la marcha prematura de un profesional del fútbol y el respeto de una entidad centenaria ante una pérdida tan desgarradora.
El dolor en el entorno del Tenerife y en todo el fútbol español ha sido unánime. Perder a un jugador de esta manera deja un vacío irreparable en su vestuario y en su afición, y gestos como el del club blanco acudiendo al sepelio subrayan la empatía necesaria que siempre debe prevalecer en el deporte.
Apoyo unánime tras la tragedia
Acompañar a la familia de Jesús de Miguel en su último adiós representa un tributo de puro respeto institucional y humano. La conmoción tras su fallecimiento ha movilizado a todos los estamentos del balompié, que se han volcado en muestras de afecto hacia los allegados del atacante y hacia el club canario.
En una rutina donde el ritmo del calendario y la competición lo consumen todo, la rápida reacción de apoyo y la presencia sobre el terreno de Florentino Pérez y Emilio Butragueño reflejan el verdadero valor de la comunidad futbolística cuando le toca unirse en torno al dolor.
El recuerdo a Jesús de Miguel permanecerá imborrable en el Tenerife y en la memoria de todos los que entienden el fútbol como un nexo de humanidad.




















