Xavi García Pimienta no se fía ni un pelo del Real Oviedo y lo ha dejado bien claro en rueda de prensa. El técnico del Almería, actual líder sólido de LaLiga Hypermotion, ha avisado de que el choque de este sábado en el UD Almería Stadium frente al conjunto asturiano va a ser «un partido no difícil, dificilísimo». El catalán destacó el crecimiento constante que están demostrando los carbayones tras la llegada de Julián Calero a su banquillo.
Los datos respaldan la advertencia del preparador barcelonés. Aunque el Almería comanda la clasificación de la categoría de plata con 24 puntos —siete por encima del Oviedo, que marcha octavo con 17—, la dinámica de los visitantes invita a no bajar la guardia. El cuadro ovetense acumula tres victorias en las últimas cuatro jornadas, enlazando dos triunfos consecutivos que constatan que la adaptación al libreto de su nuevo entrenador marcha sobre ruedas. «Al principio cuesta que los jugadores se adapten a su modelo, pero ya se está viendo un equipo reconocible», remarcó Pimienta ante los medios.
La mano de Calero y el reto de sostener el liderato
Yo esto lo veo bastante claro: cuando dos entrenadores se conocen bien, las trampas tácticas sobre el césped se multiplican. Pimienta y Calero se han cruzado en los banquillos en temporadas anteriores, y el técnico rojiblanco sabe perfectamente cómo se las gasta su colega de profesión. Calero es un especialista en armar bloques rocosos, competitivos y con una identidad competitiva brutal que suele ir de menos a más a medida que avanza la competición.
Además, Pimienta no solo conoce la libreta de Calero, sino también a varios futbolistas del vestuario ovetense a los que ha dirigido en el pasado. Esa mezcla de vestuario con talento y un cuerpo técnico con las ideas hiperclaras convierte al Oviedo en una de las pruebas de fuego más serias para el Almería en este tramo inicial del curso. No hay margen para la relajación, por mucho que la tabla diga que entre uno y otro hay siete puntos de distancia.
El Almería llega en un momento de forma envidiable, asentado en lo más alto gracias a unos 24 puntos «muy merecidos», tal y como subrayó su propio entrenador. Sin embargo, el gran mérito de este equipo está siendo su capacidad para no mirar más allá del siguiente fin de semana. El mensaje en el vestuario indálico es tajante: de nada sirve pensar en el duelo ante el Eibar o en el cruce copero que se asoma en el calendario si antes no se saca adelante este compromiso.
El factor campo como elemento diferenciador
Jugar en casa tiene que ser la palanca que decante la balanza en partidos tan cerrados como el que se prevé para esta undécima jornada. Pimienta apeló directamente al respaldo de la afición en el UD Almería Stadium para inclinar la balanza a favor. En una Segunda División tan igualada, donde cualquier rival te complica la vida si te despistas un segundo, contar con el aliento de tu gente desde el minuto uno marca la diferencia.
Para conseguir los tres puntos, la receta del técnico catalán es sencilla sobre el papel pero exigente en la práctica: dar el cien por cien. El Almería necesita imponer su ritmo con balón, evitar los despistes en transición y no dejarse contagiar por el juego que proponga un Oviedo que llega crecido. Si el líder mantiene la exigencia máxima en cada duelo individual, estará mucho más cerca de amarrar una victoria que reforzaría aún más su condición de gran candidato al ascenso directo.
Toca ver si el Almería mantiene el pulso de la categoría o si el Oviedo confirma en territorio andaluz que su remontada en la tabla va completamente en serio. El espectáculo en LaLiga Hypermotion está servido.




















