El próximo viernes no será un día cualquiera para el fútbol europeo. Francia e Italia vuelven a verse las caras en un duelo de gigantes, y la UEFA ya ha elegido al encargado de impartir justicia: el español Jesús Gil Manzano. Un partido cargado de morbo histórico que marcará el estreno de Zinedine Zidane en casa como seleccionador galo.
Al colegiado internacional extremeño no le va a faltar compañía de la casa en el Stade de France. En las bandas le acompañarán Guadalupe Porras y Raúl Cabañero, mientras que el valenciano Juan Martínez Munuera ejercerá de cuarto árbitro. Para vigilar que todo vaya sobre ruedas desde la cabina del VAR, estarán el madrileño Valentín Pizarro y Guillermo Cuadra Fernández como asistente. Todo un despliegue del arbitraje español para un clásico del continente.
El misticismo de Saint-Denis y el factor Zidane
Yo esto lo veo como un guiño del destino de manual. Que Zidane debute ante su público precisamente contra Italia es de guion cinematográfico. Todos nos acordamos de aquel verano de 1998 en Saint-Denis, con un Zizou imperial volando sobre la defensa de Brasil para meter dos cabezazos históricos y darle el Mundial a Francia en un rotundo 3-0. Aquella noche nació el mito sobre este mismo césped, y ahora vuelve allí para iniciar su andadura como seleccionador en territorio francés.
Pero el destino, que a veces es un poco travieso, ha querido que el rival sea Italia. Sí, la misma selección contra la que jugó su último partido como profesional en la final del Mundial de 2006, aquella cita en Alemania que todos recordamos por su expulsión tras el famoso cabezazo a Materazzi. Las vueltas que da el fútbol. Tras arrancar su etapa en el banquillo con los dos primeros encuentros disputados a domicilio en Turquía y Bélgica, a Zidane le toca ahora el examen más emotivo ante su gente.
El reto para Gil Manzano y su equipo de asistentes no será menor. En partidos de esta rivalidad histórica, con jugadores que se conocen al milímetro y la tensión competitiva de la Nations League, el control del partido desde el minuto uno es clave. El extremeño, conocido por su estilo firme, tendrá que tirar de galones para que el juego fluya sin que el ambiente de Saint-Denis condicione el choque. Para los bleus, la cita no es un simple trámite; medirse a la ‘Azzurra’ siempre activa un gen competitivo especial en ambas plantillas, y el feudo parisino exigirá una gran versión de los suyos.
El historial de Gil Manzano con ambos gigantes
A la hora de pitar a estos dos transatlánticos, Gil Manzano no es ningún novato. Con los franceses ya acumula un historial de cuatro partidos previos, y el balance les sonríe bastante: tres victorias y una sola derrota. El último recuerdo que tienen del árbitro español es positivo, ya que dirigió el triunfo por 0-1 ante Austria en la fase de grupos de la pasada Eurocopa.
Eso sí, los galos también saben lo que es morder el polvo con él en el silbato. Ocurrió en marzo de 2024, en un amistoso disputado en tierras francesas contra Alemania que terminó con victoria germana por 0-2. Si miramos el precedente específico en Saint-Denis, la cosa invita al optimismo local: Gil Manzano ya estuvo allí en septiembre de 2019, cuando Francia goleó por 4-1 a Albania en la clasificación para la Eurocopa de 2020.
Por el lado italiano, el historial con el árbitro español es algo más corto, pero de máxima tensión. Esta será la tercera vez que se crucen sus caminos. Hasta ahora, Italia registra una victoria y una derrota con él. El último precedente fue un sufrido empate a cero contra Ucrania en el partido decisivo de clasificación para la Eurocopa de 2024, un choque de alta tensión donde al colegiado no le tembló el pulso.
Con un banquillo repleto de misticismo, un rival histórico enfrente y un cuerpo arbitral español con mucha experiencia en grandes escenarios, el espectáculo en Saint-Denis está asegurado. Habrá que estar muy atentos a cómo gestiona Zidane las emociones de su gran noche de vuelta a casa.




















