Sorpresón de última hora en el Athletic. Gorka Guruzeta se ha metido en la lista de convocados de Edin Terzic para viajar a Valencia y medirse al Levante. El delantero, que hace apenas una semana parecía descartado por una lesión muscular moderada en los isquiotibiales de su pierna derecha, ha acortado los plazos de manera casi milagrosa para subirse al avión.
La expedición rojiblanca, compuesta por 23 futbolistas, ha salido este miércoles por la mañana rumbo al aeropuerto de Manises tras realizar una suave sesión de activación en Lezama. La gran novedad es el «9», mientras que la cruz de la moneda se la lleva Canales. El joven centrocampista, que arrastra una lesión de carácter moderado en el sóleo desde una semana antes que Guruzeta, todavía no está en condiciones de competir y se ha qo en Bilbao recuperándose.
La gestión de Terzic en las horas previas ha sido un manual de cómo mantener la intriga. El técnico alemán no quiso soltar prenda en la rueda de prensa previa al choque, argumentando que primero debía reunirse con el departamento de rendimiento y los servicios médicos del club para evaluar el estado real de sus tocados. Tras esa charla, y habiendo completado apenas dos tramos de entrenamiento con el grupo esta semana, el cuerpo técnico ha decidido que Guruzeta viaje con el equipo.
El impacto táctico y el «factor riesgo» de Terzic
A ver, os lo digo claramente: yo esto lo veo como un movimiento tan valiente como arriesgado. Que un futbolista que hace siete días tenía un diagnóstico médico de lesión moderada entre en una lista de convocados habiendo entrenado al trote cochinero con sus compañeros es para arquear una ceja. Pero claro, entiendo perfectamente la postura de Terzic. Estamos hablando de Guruzeta, el jugador que le da sentido a la presión alta de este equipo y que oxigena el juego de espaldas como nadie en la plantilla.
Para el técnico alemán, recuperar a su referencia ofensiva es un alivio tremendo, especialmente tras el último partido frente al Elche, donde el equipo acusó la falta de colmillo y de un faro claro en el área rival. Con Guruzeta disponible, el Athletic recupera su plan de juego preferido, ese que permite estirar a las defensas rivales y generar autopistas para que los extremos hagan daño. La gran duda que nos queda a todos es si saldrá de inicio en el Ciutat de València o si Terzic lo reservará en el banquillo como una bala de plata por si el partido se atasca en la segunda mitad.
En el caso de Canales, creo que se ha impuesto la cordura. El sóleo es un músculo muy traicionero que no admite prisas ni medias tintas. Forzar a un chaval joven en esa zona habría sido comprar todas las papeletas para una recaída que lo apartara de los terrenos de juego durante meses. Su proceso seguirá los plazos lógicos, sin atajos.
Logística de Champions y el derbi vasco en el horizonte
El plan de viaje del Athletic también nos deja un detalle de esos que demuestran lo que sufre el físico del futbolista con los calendarios actuales. Al jugarse el partido en Valencia en un horario bastante tardío, la expedición no podrá aterrizar de vuelta en el aeropuerto de Bilbao debido a las restricciones nocturnas de la pista vizcaína. ¿La solución? El chárter tendrá que desviarse de madrugada hacia el aeropuerto de Foronda, en Vitoria.
Una paliza logística que obligará a los leones a completar el trayecto de vuelta por carretera desde tierras alavesas. Y aquí no hay tiempo para el descanso: la plantilla se ejercitará el jueves y el viernes en Lezama casi sin haber pegado ojo. Todo esto con la vista puesta en el exigente derbi frente al Alavés que aguarda a la vuelta de la esquina el próximo fin de semana.
Con este panorama de curvas y kilómetros acumulados, la gestión de los minutos de Guruzeta va a ser vital. Forzar la máquina más de la cuenta en Valencia podría salir muy caro de cara al derbi. Veremos si la apuesta de Terzic sale redonda o si el esfuerzo pasa factura a un grupo que no tiene un segundo de respiro.

















