Al Barcelona se le agota el tiempo y las opciones para reforzar su delantera. Con el mercado de fichajes dando sus últimos coletazos, Harry Kane ha confirmado que su renovación con el Bayern de Múnich está muy encarrilada, cerrando definitivamente una puerta que en las oficinas culés se antojaba como el gran sueño de última hora para apuntalar el ataque.
El delantero inglés de 33 años, que viene de conquistar la Supercopa de Alemania frente al Borussia Dortmund, ha sido muy claro sobre su futuro inmediato. «Hablaremos esta semana y la próxima. Sólo tendremos una charla abierta. No tenemos prisa ni estamos entrando en pánico», declaró el actual Bota de Oro. Con estas palabras, Kane deja claro que su cabeza y su fútbol siguen comprometidos al cien por cien con el proyecto bávaro, desactivando cualquier rumor de salida hacia la Ciudad Condal.
¿Qué significa esto para el ataque del Barcelona?
A ver, pongámonos en situación. Al Barça le queda poco más de una semana para que baje la persiana del mercado de fichajes y la plantilla necesita, sí o sí, un ‘9’ de plenas garantías. No es un capricho de última hora. El equipo tiene la tremenda exigencia de defender el título de Liga y volver a ser competitivo en el panorama europeo, pero la planificación deportiva se está topando con un muro tras otro.
Yo esto lo veo así: cuando sales a comprar en los últimos días de agosto, con prisas y con la urgencia pintada en la cara, los grandes de Europa te huelen la necesidad a un kilómetro de distancia. El intento por tentar a Harry Kane era una quimera, un «a ver si cuela» de manual. El inglés está cómodo en Múnich, rinde a nivel de Bota de Oro y, tras levantar otro título, no tiene ningún motivo real para subirse a un tren en marcha y con curvas como el que transita ahora mismo por el Camp Nou.
Un equipo que aspira a revalidar la corona liguera no puede permitirse el lujo de afrontar el calendario que se viene con parches en la punta de ataque. Necesitas un perfil que te asegure cifras de delantero de élite, alguien capaz de desatascar partidos cerrados y de asumir la responsabilidad cuando las piernas pesen en el tramo decisivo de la temporada. Con la vía de Kane completamente muerta, el rompecabezas táctico para el cuerpo técnico se complica de manera notable.
Un casting que se queda sin actores principales
Lo verdaderamente preocupante para el barcelonismo no es solo que Kane se quede en Alemania, sino que la lista de alternativas de primer nivel se ha evaporado en cuestión de días. El plan principal, que apuntaba a Julián Álvarez, se topó de frente con un muro insalvable: la negativa rotunda y constante del Atlético de Madrid a negociar por su delantero estrella. Un «no» rotundo de los que no dejan espacio a segundas lecturas.
Ante ese portazo rojiblanco, en las oficinas azulgranas activaron el plan B con el nombre de Lautaro Martínez. Pero la respuesta desde Italia fue igual de fría y tajante. Giuseppe Marotta, director deportivo del Inter de Milán, salió al paso de inmediato para sentenciar que «no hay condiciones para que abandone el Inter». Dos intentonas serias, dos calabazas de manual.
La realidad es implacable. Buscar un delantero centro de élite mundial a estas alturas es una misión casi imposible. Los clubes propietarios no van a dejar salir a sus referentes ofensivos sin tener un sustituto atado, y a estas alturas de agosto, nadie quiere desvestir un santo para vestir otro. Al Barça le toca ahora decidir si prefiere arriesgar con una opción de perfil más bajo o si mantiene la confianza en lo que ya tiene en casa, sabiendo que el margen de error es cero.
Toca ver qué as se saca de la manga la dirección deportiva culé en estos últimos días de infarto. La defensa del título exige pólvora en el área, y de momento, el mercado de fichajes se ha convertido en un laberinto sin salida fácil. Estaremos muy atentos a los despachos.

















