Jorge Pascual ha vuelto a derribar la puerta del once titular en el Granada. Tras arrancar el curso a la sombra de Chinaza y asumir un rol de revulsivo puro desde el banquillo, el delantero andaluz se ha convertido en el máximo goleador del conjunto nazarí y en la gran carta ofensiva de Pacheta para afianzar al equipo en la zona alta.
La historia de Pascual esta temporada es la del cazador paciente. Venía de firmar diez goles el año pasado, pero en el fútbol el pasado reciente cotiza poco cuando arranca un nuevo campeonato. Pacheta apostó de inicio por la irrupción de Chinaza, dejando al ex del Villarreal con el papel de agitar los partidos en las segundas partes. Y vaya si lo hizo: en la tercera jornada se inventó el gol del triunfo ante el Córdoba para culminar la remontada y poner al Granada en lo más alto de la tabla. Yo esto lo veo claro: hay delanteros que necesitan noventa minutos para entrar en calor y otros que te huelen la sangre en cinco.
Pascual pertenece a esta segunda especie. Cuando el equipo entró en un bache de resultados, el técnico burgalés probó a retrasar su posición a la mediapunta. Tuvo chispazos interesantes entre líneas, sí, pero le faltó la continuidad necesaria para asentarse en esa demarcación y volvió al banquillo. Lejos de bajarse del carro, respondió como lo hacen los arietes de área: en Zubieta, jugando apenas seis minutos, cazó un balón suelto para poner el 2-3 definitivo y romper una racha negra de cuatro jornadas sin ganar.
De solución de emergencia a pilar indiscutible para Pacheta
Esa efectividad quirúrgica terminó por convencer al cuerpo técnico. Tras quedarse sin minutos de inicio ante el Burgos, la oportunidad le llegó de nuevo en un escenario grande: el derbi andaluz frente al Cádiz. Titularidad, gran actuación colectiva y gol de la tranquilidad para sentenciar el choque. Tres zarpazos decisivos en lo que va de liga que le devuelven el galón de titular y lo colocan como la referencia anotadora de la plantilla.
El impacto de recuperar a Pascual en su versión más afilada va mucho más allá de la estadística individual. Para el esquema de Pacheta, contar con un ‘9’ que convierte sus apariciones en puntos directos supone un alivio táctico enorme. El Granada ha sufrido para mantener la regularidad en el juego, pero la capacidad de respuesta de su delantero en momentos límite le ha evitado males mayores en la clasificación.
La competencia interna en la delantera nazarí coge ahora una temperatura diferente. La irrupción inicial de Chinaza obligó a Pascual a reinventarse y a ganarse cada minuto en el césped. Esa exigencia ha terminado beneficiando al grupo: el exjugador del Villarreal no solo ha apretado los dientes, sino que ha afinado el punto de mira hasta convertirse en el atacante más determinante del equipo en lo que llevamos de campeonato.
Qué esperar del Granada con Pascual al mando del ataque
Con el delantero andaluz consolidado de nuevo en el once y con la flecha hacia arriba, el Granada gana presencia en el área rival y una alternativa fiable cuando los partidos se atragantan. Su capacidad para definir en escaso margen de tiempo y espacio le da al equipo una marcha más en los metros finales, algo clave para afrontar las próximas fechas del calendario con garantías.
Habrá que ver si Pacheta mantiene la fórmula de darle la titularidad de forma continuada o si prefiere seguir gestionando sus minutos según el perfil del rival. Lo que está fuera de toda duda es que Jorge Pascual ha vuelto a enseñar las garras cuando su equipo más lo necesitaba, demostrando que la titularidad no se pide, se conquista a base de goles.




















