Julián Álvarez ya está en Madrid. El delantero argentino ha pasado este lunes el reconocimiento médico con el Atlético de Madrid para iniciar la pretemporada. Sin embargo, su futuro sigue dando que hablar mientras el Barça presiona y el Cholo Simeone apura sus últimos días de descanso antes de un reencuentro que será clave.
La «Araña» ha acudido por la mañana al Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria para someterse a las habituales pruebas de esfuerzo. No lo ha hecho solo; le acompañaban Marcos Llorente y Álex Baena, que también se reincorporan tras el parón estival. El plan del cuerpo técnico es que Julián empiece a pisar el césped este martes en Majadahonda, aunque tendrá que esperar un poco más para cruzarse con su compatriota y técnico, Diego Pablo Simeone. El Cholo se ha tomado un respiro de dos días con su familia tras la paliza de la gira por Seúl y no volverá a dirigir una sesión hasta el miércoles a mediodía.
¿Qué significa esto para el Atlético?
Yo esto lo veo claro: la vuelta de Julián Álvarez no es un retorno cualquiera de pretemporada. Estamos hablando de un futbolista que viene de disputar la final del Mundial con Argentina y que tiene los focos de media Europa encima. Aunque ya vista de rojiblanco y pase las pruebas médicas como uno más, el runrún sobre su futuro no se ha apagado. El Barcelona sigue al acecho, intentando presionar para pescar en río revuelto, lo que añade una dosis extra de tensión a este inicio de curso.
En lo deportivo, la presencia de Julián es capital para el esquema de Simeone. Es ese perfil de delantero móvil, con colmillo y capacidad de asociación que tanto le gusta al técnico argentino. No es moco de pavo pasar estas pruebas de esfuerzo tras las vacaciones; el nivel físico que exige el cuerpo técnico del Atleti es altísimo y el calendario no va a dar tregua. Pero para que la maquinaria funcione sobre el verde, primero tienen que sentarse a hablar en los despachos.
Julián tiene la firme intención de reunirse cara a cara con Simeone para explicarle su postura y definir su rol en el equipo. Esa conversación, que tendrá que esperar al miércoles, marcará el rumbo de la temporada del Atlético. Si se entienden, el Atleti tiene un cañón arriba; si no, el mercado de fichajes de este verano se le va a hacer larguísimo a la dirección deportiva del Metropolitano.
Movimientos en el vestuario y la rampa de salida
Mientras Julián pasaba la revisión médica, en la ciudad deportiva de Majadahonda se vivía otra realidad. Nahuel Molina acudió al Cerro del Espino, pero no para quedarse mucho tiempo. Su salida rumbo a la Roma está prácticamente cerrada, lo que obligará al Atlético a reestructurar la parcela defensiva. Son los vasos comunicantes del mercado: para que entren unos, tienen que salir otros, y la masa salarial manda.
A esto se suma que la vuelta al trabajo del Atleti va a ser escalonada. Además de Julián, Llorente y Baena, el ‘staff’ técnico tiene que ir integrando de a poco a piezas como Grimaldo o Giuliano Simeone. No es un rompecabezas sencillo para el Cholo, que necesita armar un bloque competitivo desde el primer día si quiere pelear por una Liga que este año se presenta más exigente que nunca.
La afición colchonera contiene el aliento. Quieren ver a Julián morder sobre el campo, pero también quieren la tranquilidad de saber que su estrella no se moverá de Madrid. La pelota está ahora en el tejado de esa charla pendiente del miércoles en el Cerro del Espino. Veremos si el Cholo convence a la ‘Araña’ de que el Metropolitano es el mejor sitio para seguir tejiendo su red.

















