Luis Enrique no se fía ni de su sombra, y menos aún cuando toca visitar La Cerámica. El técnico del París Saint-Germain ha dejado un mensaje rotundo antes de medirse al Villarreal en la cuarta jornada de la Champions League: si el equipo francés no roza la excelencia, se volverá a París con las manos vacías.
En la rueda de prensa previa al choque de este martes, el entrenador asturiano rebajó cualquier euforia alrededor del PSG. «Si no estamos a nuestro máximo nivel, mañana no ganamos», advirtió sin rodeos. Para ‘Lucho’, las rachas positivas, el cartel de favorito o el historial reciente se borran en cuanto el árbitro pita el inicio. Yo esto lo veo como la eterna lección de Luis Enrique: el pasado no mete goles ni defiende transiciones.
Respeto total a la idea del Villarreal
Lejos de tratar el viaje a tierras castellonenses como un trámite europeo más, el preparador del conjunto parisino quiso poner en valor lo que hay al otro lado del campo. Destacó que el Villarreal cuenta con un bloque con muchísima calidad y una idea de juego muy definida por parte de su entrenador. No es hablar por hablar: el asturiano recordó que el ‘Submarino Amarillo’ ya le ha plantado cara esta temporada a rivales del peso del Borussia Dortmund, el Nápoles o el Liverpool.
Para el asturiano, la clave pasa por salir con el mazo desde el pitido inicial. «Mañana vamos a demostrar desde el primer minuto que estamos listos y que tenemos esa ambición para ganar el partido», subrayó ante los medios. Su libreto no cambia según el escenario: da igual si es un choque de liga o una noche grande de Liga de Campeones, el nivel de exigencia tiene que ser exactamente el mismo independientemente de quién entre en el once titular.
El mensaje para el vestuario parisino
Lo que de verdad trasluce en las palabras de Luis Enrique es un aviso para navegantes dentro de su propio vestuario. El PSG afronta un desplazamiento exigente en un momento de la fase de grupos donde perder puntos empieza a pagarse caro. En este nuevo formato continental, dejarse llevar en un estadio apretado como La Cerámica te puede costar un disgusto en la clasificación general.
Al rechazar que se haya preparado este encuentro con ningún tipo de misticismo o plan especial por ser un partido a domicilio en Europa, el técnico insiste en su filosofía: el rendimiento diario como hábito indiscutible. El compromiso en Vila-real mide precisamente la capacidad del PSG para sostener esa tensión competitiva lejos del Parque de los Príncipes.
La pelota echará a rodar este martes en La Cerámica. Toca ver si el vestuario del PSG ha tomado buena nota del aviso de su entrenador o si el Villarreal logra hacer valer esa identidad que tanto respetan en París.




















