La Fiorentina por fin coge aire en la Serie A tras imponerse por 2-4 al Sassuolo en un choque eléctrico donde Franco Mastantuono volvió a ser determinante. El argentino de 19 años disipó los fantasmas del descenso para los hombres de Paolo Vanoli con un tanto decisivo en el tramo final que encarriló tres puntos de oro.
No estaba siendo un inicio de temporada sencillo para el conjunto ‘viola’, atrapado en la zona roja de la tabla y necesitado de respuestas inmediatas. Vanoli optó por dar continuidad al bloque que venía de empatar entre semana frente al cuadro de Maurizio Sarri, repitiendo el mismo once inicial. Con David de Gea bajo palos, una banda izquierda formada por Valdepeñas y João Mário, y un costado derecho hiperactivo con Álex Jiménez y el propio Mastantuono, la Fiore salió a morder desde el primer minuto en Reggio Emilia.
Yo esto lo veo claro: cuando la pelota quema en la tabla, necesitas gente sin mochila emocional que pida el balón sin mirar la clasificación. Y Mastantuono, a sus 19 años, tiene exactamente ese descaro. A los seis minutos ya avisó con un disparo cruzado con la diestra que acarició el palo, dejando claro que toda la producción ofensiva visitante iba a pasar por sus botas. Sin embargo, el primer golpe lo asestó el Sassuolo. A los 25 minutos, Laurienté le ganó la espalda a Álex Jiménez y definió por debajo de las piernas de De Gea para poner el 1-0.
El jarro de agua fría no amedrentó a la Fiorentina. Justo antes del descanso, Mateo Pellegrino cazó un balón en el punto de penalti a pase de Alieu Njie para poner las tablas y devolver la fe al banquillo visitante. Ya en la segunda mitad, el encuentro se convirtió en un intercambio de golpes donde la calidad individual terminó decantando la balanza para el bando de Vanoli.
El impacto del triunfo y la liberación de Mastantuono
A poco más de diez minutos para la conclusión, apareció la zurda del joven talento argentino. Mastantuono no veía puerta desde aquel recordado ‘hat-trick’ frente al Venecia a mediados de septiembre, pero eligió el escenario y el momento idóneos para reencontrarse con el gol. Su diana rompió la igualdad y desató la euforia en la expedición ‘viola’, que remató la faena ya en el tiempo de descuento por mediación de Valdepeñas para sellar el definitivo 2-4.
Esta victoria representa mucho más que tres puntos en el casillero. Salir de los puestos de descenso a la Serie B supone un alivio psicológico gigantesco para un vestuario que venía acumulando una presión asfixiante. La apuesta de Vanoli por dar continuidad al bloque empieza a ofrecer dividendos, sobre todo por la consolidación de un tridente de jóvenes que no le temen al contexto adversos.
Perspectivas y lo que viene para la Fiorentina
A partir de ahora, la gran tarea de Paolo Vanoli será convertir este triunfo balsámico en un punto de inflexión definitivo. La Fiorentina ha demostrado que tiene pegada y recursos para hacer daño a cualquier rival cuando consigue conectar a sus hombres de banda, pero la fragilidad defensiva exhibida en momentos puntuales del choque sigue siendo una asignatura pendiente que requiere corrección inmediata.
El calendario no dará tregua, pero la tranquilidad de trabajar fuera de la zona de peligro cambia por completo el panorama en los entrenamientos de la semana. Toca comprobar si Mastantuono mantiene la inspiración de cara a puerta y si la zaga ‘viola’ logra blindar la portería de De Gea para consolidar la escalada en la clasificación italiana.




















