El debut de Zinédine Zidane al frente de la selección francesa nos dejó esa sensación agridulce que tan bien conocemos en el fútbol. Francia ganó 0-1 a Turquía gracias a un golazo de Kylian Mbappé, pero la alegría duró un suspiro: el delantero del Real Madrid se lesionó la rodilla izquierda en la misma jugada del gol.
Ocurrió en el minuto 54. Michael Olise filtró un balón fantástico para Mbappé, que entraba por el perfil izquierdo. El ‘9’ cargó la pierna, sacó un derechazo inapelable para batir a Çakir y, justo en el impacto, se rompió. En el apoyo de la pierna izquierda, la de disparo, sintió un crujido. Intentó seguir, pero tras una carrera se tiró al suelo tapándose la cara. La Federación Francesa confirmó el peor pronóstico para este parón: «Sufre una lesión tendinosa y está descartado para el resto de la concentración». El propio Zidane fue tajante en rueda de prensa: «No está bien. Va a tener que volver a Madrid».
Las consecuencias para el Real Madrid y Francia
A mí esto me deja frío, de verdad. La cara de José Mourinho en Madrid debió de ser un poema. El técnico portugués, que tiene al Real Madrid en plena pelea liguera, ve cómo su gran estrella vuelve a la capital antes de tiempo y con una dolencia en la rodilla izquierda, la misma zona que ya le dio problemas la temporada pasada. Los fantasmas de las recaídas son lo peor para un futbolista de su velocidad. Una lesión tendinosa no es cualquier tontería; requiere paciencia, y en el fútbol de élite el calendario no espera a nadie.
Por el lado de les bleus, el golpe también es durísimo. Zidane acaba de aterrizar en el banquillo para abrir una nueva era post-Deschamps y se queda sin su capitán y principal argumento ofensivo a las primeras de cambio. Francia tiene un calendario exigente en esta Nations League: el lunes reciben a Grecia, el 2 de octubre viene Italia y el 5 devuelven la visita a los griegos. Jugar este tramo sin Mbappé es como ir a una carrera de Fórmula 1 con el motor limitado.
La pizarra de Zidane y un debut accidentado
Si dejamos a un lado la desgracia de Kylian, el partido nos dejó pistas muy interesantes de lo que quiere «Zizou». El nuevo seleccionador apostó por un clásico 4-3-3, pero con matices. Ante la baja de Ibrahima Konaté, que también tuvo que abandonar la concentración por lesión, Zidane le dio la alternativa a Maxence Lacroix para acompañar a Upamecano en el eje de la zaga. En los laterales, Jules Koundé cumplió en la derecha y Adrien Truffert ocupó el carril izquierdo.
La gran sorpresa táctica estuvo arriba. Muchos esperábamos ver a Mbappé de delantero centro puro, pero Zidane prefirió devolverlo a la banda izquierda, su hábitat natural, dejando a Ousmane Dembélé por el centro y a Olise por la derecha. La apuesta funcionó a medias. A Francia le costó un mundo romper el entramado defensivo de la Turquía de Vincenzo Montella, que tuvo en Arda Güler a su faro constante. De hecho, el partido fue bastante espeso en el centro del campo, donde Manu Koné estuvo muy impreciso y Rayan Cherki no terminó de conectar con los de arriba. Menos mal que Mike Maignan estuvo soberbio bajo palos para sostener el resultado cuando los turcos apretaron.
Tensión final en suelo turco
El tramo final del encuentro en el Kocaeli Stadyumu fue un absoluto caos. Con el 0-1, Turquía se volcó al ataque buscando el empate, pero se pegó un tiro en el pie en el minuto 87. Su portero, Ugurcan Çakir, vio la tarjeta roja directa tras cortar con la mano fuera del área un mano a mano clarísimo con Bradley Barcola, que había entrado de refresco. Montella tuvo que retirar al delantero Yilmaz para dar entrada al guardameta Altay Bayindir, que debutó deteniendo el libre directo botado por Dembélé.
Francia amarró los tres puntos en un debut que sobre el papel es inmejorable por el resultado, pero que en la práctica deja un sabor muy amargo. Ganar en Turquía nunca es fácil, y menos con un seleccionador nuevo que apenas ha tenido tres entrenamientos para plasmar sus ideas. Sin embargo, la factura que han pagado los galos es demasiado alta.
Ahora toca esperar a las pruebas médicas que le realizarán a Mbappé en Madrid. Crucemos los dedos para que se quede en un susto, porque el fútbol es mucho mejor cuando los mejores están sobre el césped.




















