Luka Modric volvió a dar una lección de las suyas en la Serie A. El centrocampista croata inventó una asistencia magistral a los cinco minutos para que Christian Pulisic abriera el camino de la victoria del Milan en campo del Udinese (0-2), antes de que Omari Hutchinson sentenciara el choque en la segunda mitad.
De un lanzamiento de falta en el centro del campo, de esos que parecen intrascendentes y no auguran peligro alguno, el ex del Real Madrid sacó un pase perfecto a la espalda de la zaga local. Pulisic no desaprovechó el mano a mano ante el guardameta Okoye para firmar el primero. Ya en el minuto 65, un disparo lejano de Ardon Jashari provocó un rechace del propio Okoye que Hutchinson embocó a placer para certificar la suma de los tres puntos.
El truco de Modric para reactivar al Milan
Yo esto lo veo muy claro: hay futbolistas a los que el DNI les da absolutamente igual porque leen el juego dos segundos antes que los demás. Modric es exactamente eso. En una acción que para cualquiera hubiese sido un pase de seguridad hacia atrás o un envío colgado sin fe, el genio croata vio el desmarque de Pulisic y le puso la pelota en el pie. Es su segunda asistencia de la temporada, pero sobre todo es la prueba de que sigue siendo un recurso diferencial cuando salta al césped.
La victoria tiene un valor enorme para la escuadra rossonera, especialmente por el momento en el que llega. El equipo venía de encajar una dolorosa derrota frente al Bournemouth en la tercera jornada de la Europa League, un tropiezo que había dejado dudas en el ambiente. Ruben Amorim entendió perfectamente la necesidad de sacudir el árbol y no se cortó un pelo a la hora de meter mano en el once titular.
El técnico portugués introdujo hasta seis novedades en la alineación respecto al duelo en tierras inglesas. Curiosamente, Modric ni siquiera había disputado un solo minuto en la visita al Vitality Stadium, por lo que llegó fresco a la cita del fin de semana. Otra de las grandes sorpresas del esquema de Amorim fue la ubicación de Fikayo Tomori, que actuó como carrilero diestro en un experimento inédito pero efectivo para dar solidez al bloque.
Solidez defensiva y respuesta tras el descanso
El golpe madrugador le permitió al Milan adueñarse del ritmo del partido durante un buen tramo de la primera parte. El centro del campo rossonero marcó los tiempos sin demasiados agobios, aunque el choque se atascó un poco antes del paso por vestuarios. El Udinese apretó los dientes e intentó inquietar a Mike Maignan mediante lanzamientos lejanos, mientras que Pulisic y Bartesaghi no consiguieron concretar un par de llegadas peligrosas por la banda derecha.
Tras la pausa, el equipo ajustó piezas y recuperó el control de la situación. La jugada del segundo gol fue el premio a esa paciencia: Jashari probó suerte desde el balcón del área y la zaga local no estuvo atenta al rechace que dejó Okoye, permitiendo que Hutchinson cerrara definitivamente el marcador en el 65′.
Tranquilidad en Serie A tras la tormenta europea
Volver a ganar con portería a cero es la mejor medicina posible para un vestuario que necesitaba recuperar sensaciones de inmediato. La rotación masiva de Amorim funcionó, la apuesta táctica con Tomori dio réditos y la figura de Modric volvió a emerger como el faro futbolístico cuando más falta hacía.
A partir de ahora, la gran incógnita pasa por ver cómo gestiona el técnico luso la carga de minutos de su veterano estrella. Lo que ha qo grabado en Udine es que, teniéndolo fresco sobre el terreno de juego, el Milan cuenta con una llave capaz de abrir cualquier cerrojo.




















