Tener dos goles de ventaja en casa y terminar rascando solo un punto duele bastante. El Mónaco de Filipe Luís dominaba plácidamente al Toulouse por 2-0 en el estadio Louis II, pero una desconexión imperdonable tras el descanso firmó el 2-2 final. Eso sí, las penas con el liderato en el bolsillo duelen un poco menos.
El conjunto del Principado afrontaba el choque mermado por la sanción de su máximo goleador, Paris Brunner. Pese a la baja, los locales encarrilaron el partido con autoridad. Edan Diop abrió el marcador en el minuto 29 al rematar de cabeza un gran centro de Golovin. Nueve minutos después, en el 38′, Matthis Abline firmó una genialidad para el 2-0 tras recibir de Diop: controló, levantó el balón con un sombrero y enganchó un misil con la diestra desde fuera del área directo a la candidatura de gol del año.
Un despiste que aprieta la zona alta
Yo esto lo veo clarísimo: en el fútbol de primer nivel te desconectas diez minutos y te la devuelven doblada. Nada más arrancar el segundo tiempo, el Mónaco pagó carísima su falta de tensión. Casper Tengstedt recortó distancias de penalti en el 48′ y Sion Oppong culminó la remontada visitante en el 59′. Dos zarpazos en apenas once minutos que hicieron volar dos puntos clave del Louis II.
A pesar del tropiezo, el Mónaco se mantiene al frente de la clasificación con 14 puntos sumados de 18 posibles. La mala noticia para Filipe Luís es que el margen de error se ha reducido al mínimo. El Lille entrenado por Davide Ancelotti acecha a solo un punto de distancia, mientras que un trío formado por el Olympique de Lyon, el Paris FC y el PSG persigue al líder a tres puntos.
La factura de la desconexión y las ausencias
No contar con tu hombre gol siempre pasa factura cuando el partido se complica. La ausencia de Brunner privó al Mónaco de esa referencia arriba para aguantar la pelota cuando el Toulouse apretó el acelerador. Aunque los locales demostraron talento de sobra para resolver en la primera parte gracias a la inspiración de Diop y Abline, la desconexión defensiva de la segunda mitad arruinó todo el trabajo previo.
El Toulouse olió la sangre tras el penalti tempranero del segundo tiempo y aprovechó las dudas locales para empatar el choque. Un aviso serio para un Mónaco que, si quiere sostener el pulso en lo más alto de la tabla, no puede permitirse regalar 45 minutos en su propio campo.
Habrá que ver cómo encaja el vestuario de Filipe Luís esta llamada de atención. Siguen mirando a todos desde arriba, pero la persecución en la zona alta ya es total.




















