José Antonio Morante tuvo este domingo su primera gran noche en Primera División con la camiseta del Betis. El canterano verdiblanco de 19 años se estrenó a lo grande frente a Osasuna en La Cartuja marcando un golazo y dejándonos una de las imágenes de la jornada al celebrarlo toreando de salón sobre el césped.
Aunque su debut oficial con el primer equipo llegó el pasado mes de enero en Salónica contra el PAOK en la Europa League, la de ayer fue su puesta de largo liguera ante su gente. El chaval dejó impronta en el partido, pero Manuel Pellegrini, siempre cauto con la juventud, quiso rebajar de inmediato la euforia en rueda de prensa con un mensaje muy claro: «Morante tiene mucho futuro, pero todavía tiene que mejorar mucho».
Una carambola surrealista marcada por la tauromaquia
La trayectoria de este chico en Heliópolis no ha sido un camino de rosas ni una línea recta. Pocos recuerdan que en su primera prueba con la cantera del Betis no logró quedarse. Le tocó buscarse las habichuelas en el Coria, donde sus actuaciones volvieron a llamar la atención de los ojeadores de la zona. El Granada fue el primero en lanzarse a por su fichaje, y el acuerdo parecía prácticamente cerrado, pero el destino tenía guardada una vuelta de guion rocambolesca.
Resulta que su padre, la conocida figura del toreo Morante de la Puebla, no podía viajar a tierras granadinas para cerrar el contrato porque tenía compromisos taurinos fijados en la Feria de Abril de Sevilla. La historia la contó el propio jugador recientemente con total naturalidad: «Torea mi padre miércoles, corta el rabo en Sevilla y el jueves me llama el Betis. Imagínate la felicidad de un niño que siempre ha ido al estadio». Una carambola propiciada por un triunfo en La Maestranza que sirvió para que el Betis reaccionara a tiempo y recuperase un talento criado en la casa.
Lo que aporta Morante y la gestión de Pellegrini
En lo personal, yo celebro ver descaro en futbolistas tan jóvenes. En el fútbol actual, donde muchos canteranos parecen cortados por el mismo patrón táctico y temerosos de equivocarse, Morante demostró ante Osasuna que tiene desparpajo para pedir la pelota, buscar el marco rival y culminar la jugada con una genialidad. Su gol no solo abrió el marcador y encendió a la grada de La Cartuja, sino que demostró que hay alternativas válidas en la plantilla cuando el calendario aprieta.
Sin embargo, la advertencia de Pellegrini no es casualidad. El técnico chileno sabe perfectamente cómo gestionar estos picos de euforia mediática. Pasar de no superar una prueba en la cantera a marcar en Primera y copar portadas requiere una madurez mental que el cuerpo técnico se encargará de moldear paso a paso. El primer impacto ha sido excelente, pero la exigencia en un club con aspiraciones europeas no permite relajaciones tras un solo partido brillante.
A partir de ahora, la gran incógnita es ver la continuidad de la que gozará el canterano en las alineaciones del «Ingeniero». Con un calendario repleto de partidos entre la competición doméstica y los compromisos internacionales, apariciones como la de Morante oxigenan al equipo y aportan un perfil fresco en ataque. El golazo ante el conjunto navarro le asegura, como mínimo, seguir muy presente en el radar del primer equipo.
Habrá que seguir muy de cerca la evolución del joven atacante en los próximos compromisos del conjunto verdiblanco. De momento, Morante ya ha firmado su primera gran faena en Primera y ha demostrado que tiene cualidades para pelear por un sitio en la élite.




















