El fichaje de Nayef Aguerd por la Real Sociedad se ha caído de forma estrepitosa en el último minuto. Cuando todo parecía cerrado con el Olympique de Marsella y el regreso del central marroquí a Anoeta era un secreto a voces, la operación ha saltado por los aires dejando dos versiones totalmente contradictorias sobre el motivo de esta inesperada ruptura.
El jueves debía ser el día de la confirmación oficial, pero el anuncio nunca llegó. En Francia, el periodista Santi Aouna asegura que el jugador superó las pruebas físicas, pero dio marcha atrás tras una conversación determinante con el técnico txuriurdin, Pellegrino Matarazzo. Por el contrario, la versión que circula por San Sebastián, respaldada por el informador Matteo Moretto, apunta a que Aguerd no superó el reconocimiento médico. Sea por un desencuentro táctico o por el semáforo rojo de los doctores, la realidad es que el central no vestirá de blanquiazul.
¿Qué significa esto para la Real Sociedad?
A nivel deportivo, Matarazzo se queda sin el ansiado refuerzo para la zaga justo antes de que empiece la tormenta del calendario. Y es que a la Real Sociedad le viene encima un inicio de liga asfixiante, con cinco jornadas comprimidas en apenas dieciséis días. Una auténtica prueba de resistencia para la que se necesita fondo de armario y piernas frescas.
Yo esto lo veo claro: la llegada de Aguerd ya venía con cierto debate entre la afición. El marroquí arrastra una inactividad preocupante; lleva de baja por lesión desde el pasado mes de marzo. Es decir, cinco meses sin competir. Aunque el fichaje se hubiera concretado, el central difícilmente habría estado listo para ayudar al equipo en este exigente arranque liguero. Ahora, la dirección deportiva txuriurdin tiene que activar el plan B a contrarreloj si no quiere que la defensa llegue con el gancho al inicio del curso, sobre todo tras confirmarse también la salida de Javi López rumbo al Feyenoord.
El fantasma del pasado y las dudas físicas
Para entender el runrún que rodeaba esta operación, hay que mirar el retrovisor. Aguerd ya conoce el vestuario de Anoeta. Jugó cedido en San Sebastián durante la temporada 2024/2025, disputando 36 partidos con un rendimiento que fue claramente de más a menos. Su primera vuelta fue sobresaliente, pero en la segunda aparecieron las lesiones musculares y, con ellas, las primeras grietas.
En el club se llegó a comentar que algunos compañeros no veían con buenos ojos su falta de continuidad, sospechando que el central regulaba esfuerzos y se borraba de los partidos de menor nivel, estando disponible solo para las grandes citas. Que ese runrún existiera en su día y que ahora se hable de una charla clave con Matarazzo o de un reconocimiento médico fallido no hace más que alimentar las dudas sobre su estado físico actual. Al final, pagar un traspaso importante por un futbolista que lleva parado desde marzo y que ya dejó dudas físicas en su anterior etapa era un movimiento de alto riesgo. El Marsella, que pagó 23 millones por él hace un año, tendrá que buscarle otro destino.
A partir de ahora, toca estar muy atentos a los movimientos de la Real Sociedad en lo que queda de mercado, porque la necesidad de incorporar un central de garantías sigue estando sobre la mesa de los despachos de Anoeta. El balón empieza a rodar ya mismo y el margen de error es mínimo.

















