El Girona ha hecho oficial el regreso a casa de Unai Hernández. El centrocampista de 21 años, formado en la cantera de Montilivi, llega cedido por el Al-Ittihad de Arabia Saudí hasta el final de esta temporada. Una operación clave para un equipo que busca rearmarse en Segunda División y que se guarda una opción de compra no obligatoria.
La firma se ha hecho de rogar unos días, pero el acuerdo ya está cerrado y el jugador ya viste de rojiblanco. El club catalán no solo se asegura el talento del mediapunta para este curso, sino que se guarda una gran carta bajo la manga: si el chico rinde como se espera, podrán quedárselo en propiedad al acabar el año. Para el futbolista, que se marchó hace cuatro temporadas, supone la oportunidad perfecta de relanzar su carrera en un entorno que conoce al dedillo y donde se siente cómodo.
¿Qué gana el Girona de Quique Álvarez con su regreso?
Aquí es donde yo veo la jugada maestra de la dirección deportiva. Tras el doloroso descenso a Segunda División, el Girona necesita reconstruirse con cabeza, identidad y, sobre todo, fútbol de muchos quilates. Y Unai Hernández encaja ahí como un guante. El técnico Quique Álvarez se lleva a un futbolista con una personalidad tremenda con el balón, de esos que no se esconden cuando la patata quema en la zona de tres cuartos.
¿Qué le va a dar exactamente al equipo? Dinamismo puro. Unai es un jugador con una gran conducción, capaz de recibir entre líneas y girarse en un palmo de terreno. Además, tiene ese último pase que tanto cuesta encontrar en la categoría de plata y una excelente llegada desde la segunda línea. Y ojo a su golpeo de media distancia, un recurso fantástico para desatascar partidos cerrados contra defensas que se encierran atrás. En una Segunda División que suele ser muy física y táctica, tener a alguien con esa clarividencia es puro oxígeno.
Además, el factor emocional no es ninguna tontería en este momento. El club acaba de anunciar un récord histórico de 10.000 abonados a pesar de haber perdido la categoría. La afición está comprometida y con ganas de apoyar. Traer de vuelta a un chaval de Malgrat de Mar que pasó siete temporadas en la cantera de la casa es mandar un mensaje de pertenencia muy potente: volvemos a las raíces para levantarnos con más fuerza.
El viaje de ida y vuelta: de Montilivi a Arabia Saudí
Para entender dónde está Unai hoy, hay que mirar su mapa de carretera, que ha sido de todo menos aburrido. El chaval despuntó tan rápido en las inferiores del Girona que, siendo todavía juvenil, ya asomaba por el filial. Es más, en diciembre de 2021, Míchel ya le echó el ojo, lo puso a entrenar con los mayores y se lo llevó convocado a un partido de Segunda División contra el Huesca.
Su proyección era tan evidente que el Barcelona no tardó en tocar a su puerta en el verano de 2022. En el filial azulgrana se destapó del todo. En la temporada 2023/24 se salió del mapa en Primera RFEF: disputó 38 partidos y marcó nada menos que 10 goles. Una barbaridad para un centrocampista. Incluso llegó a asomar la cabeza con el primer equipo del Barça en algún amistoso de pretemporada ante el Vissel Kobe.
Y entonces llegó la llamada de Oriente Medio. En enero de 2025, el Al-Ittihad pagó 4,5 millones de euros por él. Una aventura exótica, pero quizá demasiado prematura para un chico en pleno crecimiento. En el gigante saudí apenas pudo disputar 9 partidos, en los que firmó un gol y tres asistencias. De ahí pasó cedido al Al-Shabab, donde tuvo más continuidad jugando 22 encuentros, aunque solo pudo sumar una asistencia.
Ahora, con 21 años y muchas más cicatrices competitivas, Unai Hernández vuelve al punto de partida. Es el momento de demostrar que el talento sigue intacto y de ayudar a liderar el camino de vuelta del Girona hacia la élite. Habrá que seguir muy de cerca sus primeros minutos a las órdenes de Quique Álvarez.

















