Toca visita de las complicadas este viernes a La Cerámica y el Espanyol se presenta en Villarreal en pleno proceso de transición en su banquillo. Sergio García, que ha tomado de forma interina las riendas del primer equipo a la espera de que se concrete la llegada definitiva de Eder Sarabia, no ha dudado en mirar hacia abajo para completar una convocatoria de 24 futbolistas marcada por las urgencias y el conocimiento de la casa.
A primera hora del día se confirmaba la lista oficial para medirse al conjunto castellonense a las 21:00 horas. La gran novedad radica en la inclusión de cinco jóvenes promesas del filial blanquiazul: el guardameta Llorenç Serred, el lateral derecho José Ángel, el central Adama Timera y los atacantes de banda Alejandro Santiago y Jan Peries. Una citación que responde al delicado parte médico del primer equipo, que cuenta con las bajas ya sabidas por lesión de Kike García y Jofre, a las que se suma la ausencia de Gorosabel.
Un banquillo en transición y la baza del filial
Yo esto lo veo con bastante lógica: si tienes que apagar un fuego en La Cerámica mientras esperas a que Sarabia firme y coja la libreta, lo más sano es tirar de la gente a la que conoces al milímetro. Sergio García es el técnico del Espanyol B y sabe perfectamente qué le puede dar cada uno de estos cinco chavales. No estamos hablando de un experimento a ciegas ni de una revolución improvisada de última hora. De hecho, Manolo González ya venía contando con varios de ellos en dinámicas anteriores de entrenamiento y convocatorias.
La presencia de gente como Timera en la zaga o de Alejandro Santiago y Jan Peries en los extremos responde a necesidades muy concretas de la plantilla. Sin Kike García ni Jofre en el frente ofensivo, el equipo perdía desborde y recambio arriba. Que Sergio García reclute a dos extremos puros del B para visitar a un rival que te va a exigir al máximo con balón demuestra que busca alternativas frescas en la banda para cuando el partido se ponga cuesta arriba o requiera piernas nuevas en los últimos treinta minutos.
La Cerámica como prueba de fuego antes de la era Sarabia
El contexto del partido no es sencillo. El Espanyol llega a este choque de viernes con el ruido de fondo habitual que generan los cambios de técnico en mitad del curso. Mover piezas en el banquillo siempre mueve los cimientos del vestuario, pero la figura de Sergio García aporta cierto poso de calma. Es un hombre de la casa, querido por la afición y respetado por los futbolistas, que ha asumido el reto con un mensaje muy claro: está para servir al club en lo que haga falta.
La expedición completa la forman Fortuño, Dmitrovic y Llorenç Serred bajo palos; Hartman, Cabrera, Unai Núñez, Drkusic, Roger Hinojo, Omar El Hilali, Timera y José Ángel en la línea defensiva; Edu Expósito, Pol Lozano, Moscardo, Bauza y Javi Hernández en el centro del campo; y una línea de ataque donde figuran Alejandro Santiago, Puado, Roberto, Pere Milla, Bryan Zaragoza, Marcos Fernández, Dolan y Jan Peries. Un bloque amplio donde coexisten la veteranía de hombres como Cabrera o Puado con el ímpetu de los recién ascendidos desde La 21.
Para el filial, esta llamada es un escaparate de oro; para el primer equipo, una necesidad competitiva de primer orden. Veremos de cuántos minutos disponen estos jóvenes a lo largo de los noventa minutos, pero la hoja de ruta en Cornellà está trazada: tirar de orgullo y cantera para sacar algo positivo de un escenario exigente antes de que el nuevo proyecto tome definitivamente las riendas.



















