La cantera de la Real Sociedad, el motor inagotable de Zubieta, vuelve a ser protagonista en las categorías inferiores de la Selección española. Las últimas llamadas de Alfredo Alogo para la Sub-15 y de Kemen Mitxelena para la Sub-17 confirman que la factoría txuri urdin sigue fabricando talento de primer nivel competitivo.
Vamos a los nombres propios, que es lo que nos interesa. La Real Federación Española de Fútbol hizo oficial la convocatoria de la Sub-15 para unas jornadas de entrenamiento en Las Rozas, del 12 al 15 de octubre. En la lista destaca el delantero de la Real, Alfredo Alogo. El chaval, a pesar de estar en su primer año de categoría Cadete, ya compite y destaca en el Cadete Liga Vasca del club donostiarra. Esta concentración, bajo las órdenes de Hernán Pérez, servirá para preparar el Torneo Desarrollo de la UEFA que se jugará en Austria a finales de este mismo mes. Por su parte, Kemen Mitxelena ha sido citado por el seleccionador Sub-17, David Tenorio, para disputar la Ronda 1 de clasificación hacia el Europeo de 2027. Viajará a Liechtenstein para medirse al cuadro anfitrión, a Israel y a Suiza entre el 12 y el 18 de octubre.
¿Qué significa esto para el modelo de Zubieta?
Yo esto lo veo muy claro. Para los que seguimos el fútbol base con cierta lupa, ver estos nombres en las listas de la selección no es ninguna sorpresa, sino la consecuencia lógica de un plan trazado con tiralíneas. Cuando un chaval como Alfredo Alogo, siendo todavía cadete de primer año, ya se pega con los mayores en la Liga Vasca y llama la atención de la Federación, te das cuenta de que el proceso de maduración en San Sebastián va a otra velocidad. No queman etapas por el simple hecho de correr; las queman porque el chaval pide paso a patadas.
A mí lo que me llama la atención de estos casos, especialmente el de Alogo, es cómo se gestiona esa precocidad en el fútbol moderno. En mi época, a los de primer año nos costaba un mundo rascar bola contra los de segundo, que nos parecían gigantes. Hoy en día, la preparación física y táctica en las canteras de élite es una locura. Zubieta cuida cada detalle: la nutrición, el descanso, la psicología. No es solo ponerlos a correr sobre el césped, es prepararlos para soportar la presión de representar a tu país antes de tener edad para sacarte el carné de conducir.
Yo siempre digo que el éxito de un club como la Real Sociedad no se mide por los millones que se gasta en el mercado de fichajes, sino por cuántos chicos de la casa acaban tirando la puerta del primer equipo. Que la RFEF mire constantemente hacia Guipúzcoa para nutrir a sus categorías inferiores es el síntoma inequívoco de que la metodología funciona. Es como tener un huerto que, pase el temporal que pase, siempre te da los mejores tomates de la comarca.
El camino hacia la élite y la gestión del talento
El caso de Kemen Mitxelena con la Sub-17 es otro ejemplo perfecto de la escalera de color que tienen montada en el club. Jugar una fase de clasificación para un Europeo, viajando a Liechtenstein para enfrentarse a selecciones como Suiza e Israel, es un máster acelerado de competitividad. Este tipo de torneos internacionales les dan un plus de madurez que luego se nota una barbaridad cuando les toca dar el salto al Sanse o, en el mejor de los casos, asomar la cabeza por Anoeta.
Para la Real Sociedad, estas noticias son oro en paño. Mientras otros clubes se vuelven locos buscando fuera lo que no saben fabricar dentro, en San Sebastián se limitan a mirar a sus campos de entrenamiento. Saben que el futuro está asegurado. Ahora bien, el gran reto para el club es el de siempre: gestionar las expectativas. El fútbol moderno va muy rápido y el ruido exterior a veces confunde a los chicos. Por suerte, si algo define a la filosofía txuri urdin es el sentido común y los pies en el suelo.
Habrá que estar muy atentos al rendimiento de ambos durante esta ventana de octubre. El camino es largo, pero la base no podría ser mejor.




















