El Real Madrid firmó una victoria incontestable por 4-1 ante el Sevilla en el Santiago Bernabéu justo antes de afrontar El Clásico. Los de Mourinho cuajaron un encuentro de mucho más nivel futbolístico que en semanas anteriores, empujados por el brillo de Arda Güler y la pegada de Kylian Mbappé, aunque el triunfo no estuvo del todo exento de polémica arbitral tras las protestas del bando hispalense.
A pesar del contundente resultado final, el choque tuvo chispas en las dos áreas. Tras un arranque donde los locales impusieron el ritmo de juego, la segunda mitad terminó por sentenciar la historia. En el minuto 61, Ousmane Diomande filtró un gran pase para Mbappé, que fue derribado en el área por Castrín; el propio delantero francés transformó la pena máxima ejecutando un sutil disparo a lo Panenka en el 64′. Manu Bueno recortó distancias para el Sevilla en el 80′ con un zurdazo ajustado a la cepa del poste, pero la reacción merengue fue fulminante: apenas dos minutos después, Diomande enganchó un latigazo desde la frontal para sellar el 4-1 definitivo.
Cambio de cara en el juego y la mirada puesta en El Clásico
Yo esto lo veo claro: más allá del abultado marcador, lo verdaderamente sustancial para el madridismo fue la imagen sobre el verde. Mourinho reajustó la pizarra colocando a Valverde en el lateral derecho y dándole las llaves de la creación a Arda Güler. La apuesta le salió redonda. El equipo tuvo fluidez, dominó el 65% de la posesión, generó hasta 15 remates y ahogó la salida de pelota de un Sevilla que dependió en exceso de las chispas de Chidera Ejuke en banda.
Esta victoria supone un balón de oxígeno mayúsculo para la caseta blanca antes de medirse al máximo rival. Recuperar sensaciones futbolísticas, efectividad arriba y ver a piezas como Diomande o Mbappé marcar las diferencias de manera tan drástica es exactamente lo que necesitaba el grupo para cargarse de moral. Romper la dinámica de juego espeso justo a las puertas de una cita tan trascendental en el calendario cambia por completo el prisma con el que se afronta la semana.
La indignación del Sevilla con el arbitraje de Busquets Ferrer
La otra cara de la moneda se vivió en la zona mixta y en el vestuario hispalense. El conjunto dirigido por Luis García Plaza se marchó de Chamartín con un enfado monumental por el criterio arbitral en jugadas clave de la primera parte. Juan Iglesias no se mordió la lengua al término del choque y mostró con rotundidad la postura del vestuario sevillista.
«El partido se ha decidido por decisiones que se han tomado, como la agresión a Peque en el primer gol. Hemos visto la acción en el descanso y me parece agresión, y en el segundo gol de ellos hay una falta a Robbie Ure que no han repetido», denunció el lateral del Sevilla. A pesar del contundente 4-1 en el electrónico, en Nervión consideran que esas acciones condicionaron por completo el planteamiento y la resistencia del equipo en la capital.
A partir de ahora, al Real Madrid le toca refrendar esta mejoría colectiva en el compromiso más exigente del curso, mientras que el Sevilla deberá pasar página rápidamente y corregir sus desajustes defensivos para volver a sumar de tres en LaLiga.




















