La Roma de Gian Piero Gasperini pasó página por la vía rápida tras el golpe encajado ante el Real Madrid y firmó una noche plácida en la Liga de Campeones goleando al Slovan de Bratislava. Los tantos de Mario Hermoso, Nahuel Molina, Niccolò Pisilli y Donyell Malen encarrilaron una victoria convincente que devuelve la tranquilidad al conjunto italiano.
Sin Paulo Dybala en la convocatoria por una lesión que le mantendrá fuera unas dos semanas, el técnico apostó de inicio por la joven promesa portuguesa Rodrigo Mora en la mediapunta, acompañado por el regreso de Lorenzo Pellegrini al once titular. El capitán romanista fue precisamente el arquitecto del primer gol a los 21 minutos, cuando botó con precisión una falta lateral que cabeceó Daniele Ghilardi en primera instancia para que Mario Hermoso, llegando libre en el segundo palo, empujara el balón a la red.
Un triunfo sanador tras el traspié europeo
Yo esto lo veo muy claro: cuando vienes de sufrir una remontada dolorosa en la máxima competición continental, lo peor que te puede pasar es dudar. Y la Roma no dudó ni un solo segundo. Con Nahuel Molina adueñándose del carril derecho y Wesley Franca haciendo lo propio por la izquierda, el equipo de Gasperini asfixió la salida del Slovan de Bratislava desde el primer minuto, adueñándose por completo de la posesión y evitando cualquier atisbo de reacción del conjunto eslovaco.
El impacto de los exjugadores del Atlético de Madrid terminó por sentenciar la contienda. El remate mordido de Hermoso abrió la lata, pero la presencia constante de Molina en campo rival demostró el gran momento por el que atraviesan los carrileros en el esquema del técnico italiano. Las incorporaciones posteriores de Pisilli y Malen desde el banquillo redondearon la cuenta en una velada donde la efectividad ofensiva funcionó sin sobresaltos.
La profundidad de plantilla pasa la prueba sin Dybala
La gran duda antes de que rodara el balón era comprobar cómo respondería el bloque sin la magia ni la creatividad habitual de Dybala entre líneas. La respuesta colectiva fue impecable. Rodrigo Mora asumió galones con soltura en tres cuartos de campo, apoyado en la jerarquía de Pellegrini, quien volvía a salir de inicio tras acumular apariciones testimoniales en los últimos compromisos frente a Como, Real Madrid y Génova.
Esta victoria deja a la Roma en una posición sólida para encarar sus próximos retos de la temporada, demostrando que cuenta con recursos tácticos y variantes individuales de sobra para competir en varios frentes incluso cuando sus piezas más determinantes no están disponibles sobre el verde.
Habrá que estar muy atentos a la evolución física de Dybala en los próximos días y al crecimiento de jóvenes como Mora, que han demostrado estar preparados para sumar cuando el equipo más lo necesita.




















