El Aston Villa de Unai Emery sigue devorando registros a ritmo de gigante en la Liga de Campeones. Los ‘villanos’ derrotaron por 3-0 al Viking en una noche redonda que va mucho más allá del propio resultado en el marcador: el triunfo convirtió al conjunto inglés en el segundo club de toda la historia que menos partidos ha necesitado para alcanzar las 20 victorias en la Champions League, un registro donde únicamente el Real Madrid rueda por delante.
A mí este tipo de noches me encantan porque demuestran cuando un entrenador tiene al vestuario metido de lleno en su idea. Pensando ya en la dura prueba que se les viene encima frente al Manchester City en la Premier League, Emery no lo dudó y tiró de rotaciones profundas, cambiando incluso la estructura habitual sobre el césped. La pizarra funcionó desde el primer minuto y dejó claro que el Aston Villa no necesita a sus piezas teóricamente fijas para someter a un rival continental.
Tácticamente, la propuesta tuvo mucha miga. Joao Gomes arrancó de inicio como lateral derecho en sobre el papel, pero en cuanto el balón era de los locales, el brasileño se metía hacia dentro para ejercer como un centrocampista más. Por detrás, Tyrone Mings cerraba en el perfil izquierdo en una línea de tres centrales improvisada junto a Pau Torres y Victor Lindelöf. Una variante limpia para asegurar la salida de pelota y poblar la zona ancha sin conceder metros a la espalda.
Arriba, la referencia inamovible volvió a ser Nico Jackson. El delantero fue un dolor de cabeza constante para la zaga noruega y rozó el gol en las primeras acciones del choque. Primero conectó dos remates de cabeza a centros servidos por John McGinn y Emiliano Buendía, aunque ambos terminaron mansos en los guantes del guardameta Ostbo al ir faltos de potencia. Poco después, a Jackson le faltó apenas medio número de bota para embocar un envío tenso cargado de veneno firmado por Alysson.
El premio a la insistencia llegó precisamente tras una de las pocas incorporaciones de Joao Gomes hasta la línea de fondo. Su centro bombeado terminó estrellándose directamente en el larguero y desviado a córner. En ese saque de esquina, botado por Mbaye, Ross Barkley atacó el primer palo con muchísima convicción para conectar un testarazo perfecto que abrió la lata y encarriló la goleada final por tres goles a cero.
El ritmo histórico que solo aguanta el Real Madrid
Llegar a las 20 victorias en la máxima competición europea no es ningún trámite, pero hacerlo casi con el acelerador a fondo está al alcance de muy pocos elegidos. Que solo el Real Madrid haya firmado ese número de triunfos en menos encuentros que este Aston Villa explica a la perfección la dimensión del trabajo que se está haciendo en Villa Park. No estamos hablando de un chispazo de una temporada, sino de una regularidad competitiva que roza la excelencia.
Además, el dato llega justo después de otra cifra imponente a nivel doméstico: el pasado fin de semana, el técnico vasco se convirtió en el noveno entrenador de toda la historia de la Premier League que menos partidos ha necesitado para alcanzar las 100 victorias en la liga inglesa. Dos hitos consecutivos que confirman que el proyecto de Emery no tiene techo a corto plazo y que su modelo táctico ha calado al cien por cien en la plantilla.
La gestión del bloque antes de recibir al Manchester City
El gran mérito de esta victoria ante el Viking es cómo se consiguió. Emery no solo logró sumar tres puntos vitales y colar a su equipo en los libros de historia del torneo, sino que lo hizo dando descanso a piezas clave y probando mecanismos diferentes en la circulación de balón. La versatilidad de jugadores como Joao Gomes o la solidez de una zaga con Mings, Pau Torres y Lindelof le permiten al técnico tener un abanico de recursos enorme para los compromisos de máxima exigencia.
La vista está puesta ahora en el choque directo contra el Manchester City. Llegar a un duelo de ese calibre tras golear en Europa, con la moral por las nubes y con varios titulares descansados es la mejor noticia posible para la parroquia ‘villana’. Toca ver si este Aston Villa es capaz de trasladar esta contundencia europea a la Premier ante uno de los cocos del continente.




















