El vestuario del Barça vuelve a parecer una enfermería de campaña y a Hansi Flick no le queda más remedio que tirar de libreta y cantera para completar la lista. Para medirse esta noche al Alavés en el Spotify Camp Nou, el técnico alemán ha tenido que encajar un auténtico puzle defensivo por culpa de seis bajas médicas que dejan la retaguardia entre algodones. La parte positiva es que la fábrica de Sant Joan Despí no descansa: Guillem Víctor y Tunkara son las grandes novedades en una convocatoria donde la juventud vuelve a pedir paso.
La plaga de lesiones aprieta de lo lindo. Flick no puede contar para este duelo de la jornada 11 con hombres del peso de Koundé, Olmo, Christensen, Eric García, Roony ni el joven Xavi Espart, que cayó lesionado en El Clásico. Con este panorama en la zaga, el técnico germano tira de lo que mejor funciona en la casa cuando vienen curvas: la Cantera. Junto a Guillem Víctor y Tunkara, repite en la citación el canterano Àlex Campos, ya un habitual en la dinámica del primer equipo. Se cae respecto a la última lista Orian Goren. La buena noticia en el apartado disciplinario es que no hay sancionados.
El puzle defensivo de Flick y el examen para la unidad B
Yo esto lo veo muy claro: cuando tienes seis bajas de este calibre en el tramo inicial del curso, el plan táctico cambia por completo. La ausencia simultánea de piezas como Koundé y Christensen desfigura la línea defensiva habitual y obliga a sobrecargar de minutos a Pau Cubarsí o a recolocar piezas de urgencia. A estas alturas de la competición, perder contundencia atrás contra un Alavés que siempre sabe a lo que juega y te busca las cosquillas a la contra es un riesgo evidente.
Ahí es donde entra en juego la gestión del técnico. Flick ya ha demostrado que no le tiembla el pulso a la hora de soltar a los chicos de la casa en el escenario que sea. Meter en dinámica a chavales como Tunkara o Guillem Víctor no es solo un parche para tapar agujeros en la lista; es enviar un mensaje directo a la caseta. Si los titulares se caen por físico, los jóvenes tienen que responder con el desparpajo habitual. Además, la presencia de Àlex Campos da un respiro en la rotación de la zaga, algo vital teniendo en cuenta el calendario asfixiante que se viene encima.
La exigencia del Camp Nou no espera a nadie
Gestionar un banquillo tan corto en el perfil defensivo exige minimizar errores en la salida de balón y proteger mucho mejor los espacios a la espalda de los laterales. No descubriré nada nuevo si digo que en el fútbol moderno las temporadas se ganan o se pierden en la profundidad de la plantilla. El Barça llega con la obligación de sumar de tres en casa para no ceder terreno en la parte alta de la tabla, pero tendrá que hacerlo sin red de seguridad en los relevos de la zaga.
Toca comprobar cómo responde el bloque ante un escenario de necesidad. Veremos si las piezas menos habituales dan ese paso al frente que exige la camiseta o si la falta de rodaje conjunto termina pasando factura en las áreas.




















