El Atlético de Madrid asaltó el Ciutat de València con un solvente 0-2 que dejó sin respuesta al Levante en la undécima jornada de Primera División. Los rojiblancos mostraron una solidez tremenda en todas las líneas y acabaron con una dinámica histórica del conjunto granota, que no se qa sin marcar ante su gente desde la temporada pasada.
Los chicos de Luís Castro llegaban a la cita con la pólvora afinada: sumaban 16 goles en el campeonato —13 de ellos logrados en el barrio de Orriols— y venían de encadenar 11 encuentros oficiales consecutivos viendo portería (siete del curso anterior y cuatro del actual). Sin embargo, el plan valenciano saltó por los aires ante el muro de Jan Oblak y la firmeza de la zaga visitante. Yo esto lo veo claro: cuando el Atlético junta las líneas y cierra el grifo atrás, rescatar algo de su área se convierte en una misión casi imposible.
La solidez del Cholo apaga la racha del Ciutat de València
No es habitual ver a este Levante quedarse seco en su estadio. El equipo de Luís Castro se ha ganado la fama de pelear cada pelota hasta el pitido final y encontrar siempre la racha del gol, pero este sábado la realidad fue muy distinta. Todo el campo fue del Atlético. La superioridad colectiva e individual del bando madrileño no dio margen a la sorpresa, hasta el punto de que el propio técnico granota lo reconoció abiertamente en la caseta al asegurar que este Atlético es mucho mejor que el del año pasado.
La consecuencia inmediata de este triunfo trasciende los tres puntos. Para el Atlético, dejar la meta a cero fuera de casa supone consolidar esa versión contundente que tanto exige el Cholo en los tramos decisivos del curso. Para el Levante, el tropiezo rompe un colchón anímico importante en Orriols, obligando al vestuario valenciano a reajustar su plan ofensivo de cara a los próximos compromisos ligueros si no quiere perder el ritmo de la zona media-alta.
El Atlético firma un golpe de autoridad impecable a domicilio, mientras que el Levante tendrá que volver a empezar de cero para convertir de nuevo su estadio en un fortín inexpugnable.




















