El Valencia ha logrado tres puntos respiradero en Elche gracias a un solitario gol de Umar Sadiq y, sobre todo, a una intervención salvadora de Stole Dimitrievski en el último suspiro. Tras haber sufrido el varapalo de perder un punto en el 97′ la jornada anterior ante el Villarreal, los de Javier Aguirre supieron aguantar el tipo en un tramo final no apto para cardíacos.
La tensión se palparon en cada rincón del campo y el propio Javi Guerra, elegido MVP del encuentro por su despliegue técnico y físico, no ocultó el miedo que se vivió sobre el césped. «En la última jugada estaba cagado. No es la primera vez que encajamos en los últimos minutos», confesó el canterano valencianista tras el pitido final. Y es que el susto fue real: el guardameta local Dituro peinó el balón en la última acción del choque y Redondo remató a bocajarro, encontrándose con una manopla impresionante de Dimitrievski para cerrar el triunfo. El arquero macedonio reveló además que ya intuyía el protagonismo de su compañero en ataque: «Le dije a Sadiq que hoy iba a marcar», aseguró sonriente al término del choque.
La primera victoria de la era Aguirre trae aire fresco
Yo esto lo veo claro: ganar en Elche era una necesidad casi de urgencia para el Valencia. Romper esa dinámica de encajar en los minutos de la basura no solo suma tres puntos en el casillero, sino que quita una mochila de piedras mental muy pesada a un vestuario castigado. Es la segunda victoria de la temporada para el conjunto ché y el primer triunfo oficial desde la llegada de Javier Aguirre al banquillo, un punto de inflexión fundamental para empezar a construir con algo de tranquilidad.
El partido dejó buenas sensaciones en la medular gracias a las arrancadas y la personalidad de Javi Guerra, aunque él mismo admitió que al equipo le faltó finura en los metros finales durante la primera mitad. El Elche apretó, dominó por momentos y obligó a los visitantes a replegarse y sufrir. Sin embargo, saber resistir cuando el rival te aprieta también es una cualidad indispensable si quieres escalar puestos en la tabla.
Dimitrievski y el factor psicológico para lo que viene
El impacto de esta acción va mucho más allá de la fotogenia del paradón. Que Dimitrievski saque esa mano en el descuento refuerza enormemente la moral de un bloque defensivo que venía tocado tras el jarro de agua fría encajado ante el Villarreal con el gol de Mikautadze. Cuando tus jugadores admiten abiertamente que jugaron el descuento con el fantasma de los puntos volando en la cabeza, celebrar una parada de ese calibre equivale casi a marcar un gol.
Ahora el reto para el Valencia pasa por dar continuidad a este ejercicio de supervivencia. El equipo ha demostrado que puede golpear con Sadiq y que tiene argumentos para sostener los partidos, pero necesita rebajar ese nivel de agobio al que se ve sometido cuando los minutos agonizan. La era Aguirre echa a andar con victoria y el margen de mejora sigue siendo amplio.
Habrá que estar muy atentos a si esta solidez en las áreas se consolida en las próximas citas o si el equipo sigue necesitando heroicidades en el descuento para amarrar los partidos.




















