Hay partidos que vienen con un extra de picante en el ambiente, y el que va a jugar el Villarreal contra el PSG en la Champions League es uno de ellos para Pape Gueye. El centrocampista del Submarino Amarillo compareció en rueda de prensa para analizar el choque y dejó claro que, para él, no es un compromiso más en el calendario.
Nacido en la región de París pero criado en una familia con un arraigado sentimiento marsellés, Gueye no escondió la rivalidad especial que siente hacia el conjunto parisino. «Es un partido particular. He crecido en una región parisina y en una familia que animaba al Olympique de Marsella», confesó el futbolista. Conocedor de lo que significa medirse al conjunto de la capital tras haberlo enfrentado en múltiples ocasiones, el medio asumió el reto con ambición pero sin esconder la exigencia del rival: «Para mí, si ves los últimos años, quizás es el mejor equipo del mundo. Tienen jugadores con mucha calidad a nivel individual, pero también tienen un colectivo muy bueno. Hemos de tener cuidado con todos».
La exigencia de medir la identidad ante el campeón
Yo esto lo veo así: cuando te enfrentas a un equipo que funciona como un bloque engrasado, intentar disfrazarte de lo que no eres suele salir caro. Gueye lo dejó caer con bastante sensatez en sala de prensa. El Villarreal necesita corregir sensaciones tras su última actuación, y hacer borrón y cuenta nueva frente al actual campeón de la competición no es precisamente el escenario más cómodo, pero sí el más convincente si sale bien.
El PSG de Luis Enrique destaca por su velocidad con balón y por un bloque que no depende únicamente de sus figuras habituales, sino que sostiene el ritmo incluso con las rotaciones y los jóvenes que entran desde el banquillo. Gueye elogió abiertamente la figura del técnico asturiano y recalcó que las bajas del rival no cambian la peligrosidad del envite. Para sacar algo positivo frente a un conjunto que domina las transiciones y ahoga la salida rival, el Villarreal no tiene otra vía que ser fiel a su propio estilo, competir sin complejos y mantener una unión colectiva impecable durante los noventa minutos.
Sin margen para el despiste defensivo
El choque representa una prueba de fuego para la medular castellonense. La capacidad de Pape Gueye para abarcar campo, interrumpir el juego asociativo parisino y dar salida limpia al balón será fundamental si el Villarreal quiere discutirle la posesión a los de Luis Enrique.
La clave para el equipo español estará en sostener el pulso en los primeros minutos, evitar pérdidas en zonas comprometidas y responder con la misma personalidad que ha mostrado en sus mejores tramos del curso. Toca comprobar si la motivación del vestuario y el toque personal de Gueye bastan para frenar a uno de los trasatlánticos de Europa.




















