Hay partidos que se le atragantan a cualquiera hasta que la lógica, o el empuje, terminan por derribar la puerta. Eso fue exactamente lo que vivimos en Son Moix: el Mallorca se impuso por 2-1 al Cádiz en un choque marcado por el dominio balear, el perdón constante sobre el césped y un desenlace épico en los minutos finales que cambia el panorama de ambos en la tabla.
La noche empezó cuesta arriba para los locales. El Cádiz dio la sorpresa adelantándose con un tanto de Antoñito Cordero que ponía por delante a los andaluces. A partir de ahí, el Mallorca dominó el encuentro casi de principio a fin, pero desesperó a su gente a base de errar ocasiones claras. La igualada llegó con un certero cabezazo de Pablo Torre, restableciendo el empate. Cuando pareció que el reparto de puntos era inevitable, apareció Adri Fuentes en el último suspiro para conectar otro testarazo a la red y sellar la remontada definitiva.
El fortín de Son Moix y la carrera por el ascenso
Yo esto lo veo claro: ganar en casa en esta categoría es la vida entera. Lo del Mallorca en su estadio empieza a ser un argumento de peso en la competición. Con este triunfo, los baleares han ganado cinco de sus seis compromisos disputados en Son Moix. Son números de equipo sólido que sabe hacerse fuerte ante su público, incluso cuando la puntería no acompaña desde el pitido inicial.
Las consecuencias en la clasificación son inmediatas y contundentes. Sumar estos tres puntos le permite al Mallorca regresar de lleno a los puestos de ‘playoff’ de ascenso, cargándose de moral tras haber demostrado capacidad de reacción. En la otra cara de la moneda queda el Cádiz, al que esta derrota in extremis castiga duramente devolviéndolo a las plazas de descenso a Primera Federación.
Dos cabezazos para tumbar la resistencia gaditana
El desarrollo del encuentro dejó claro que el Mallorca quiso llevar el peso del juego en todo momento. Sin embargo, perdonar tanto en el área rival suele pagarse caro en el fútbol profesional. El Cádiz, bien plantado durante varias fases y picando primero mediante Antoñito Cordero, estuvo muy cerca de amargar la velada en la isla.
Tuvo que ser el recurso del juego aéreo el que resolviera el dilema balear. Primero fue Pablo Torre respondiendo por alto para poner las tablas y devolver la fe a la grada. Ya en el tramo final, cuando el cronómetro apretaba y el Cádiz acusaba el desgaste, Adri Fuentes firmó el gol de la victoria con un segundo remate de cabeza que dejó los tres puntos en casa.
A partir de ahora, le toca al Mallorca consolidar esa fortaleza como local para afianzarse en la zona noble, mientras que el Cádiz tendrá que corregir detalles urgentes para salir cuanto antes del pozo de la clasificación.




















