Hay datos que te dejan con la boca abierta y luego está lo que nos dejan estos primeros 15 partidos de la temporada entre Liga y Champions. Si nos cuentan el pasado verano que Raphinha iba a llevar él solo casi el cuádruple de goles que todos los arietes del Atlético juntos, nos habríamos reído. Pero los números están ahí y el 19 a 5 sonroja a cualquiera en el Metropolitano.
La comparación de cara a ese duelo directo entre el Barcelona y el Atlético de Madrid no puede ser más demoledora. Tras las salidas estivales de Robert Lewandowski y Ferran Torres, parecía que el conjunto azulgrana se qa sin una referencia clara en el área. Sin embargo, Hansi Flick se ha inventado una auténtica máquina de ver puerta con el brasileño Raphinha, autor de 19 dianas en lo que va de curso. Al otro lado de la balanza, la nómina de atacantes de Diego Pablo Simeone suma apenas cinco tantos repartidos entre Jonathan David (3), Julián Álvarez (2) y Alexander Sorloth, que todavía no ha logrado estrenarse esta campaña a pesar de haber sido titular en citas de máxima exigencia como ante el Bayern de Múnich.
De la teoría a la realidad de las áreas
Yo esto lo veo muy claro: sobre el papel, el mercado del Atlético invitaba al entusiasmo. Juntar a un campeón del mundo como Julián Álvarez con la efectividad de Jonathan David y el poderío físico de Sorloth parecía una garantía de gol casi absoluta. Pero el fútbol tiene estas cosas y la adaptación táctica no siempre sigue la velocidad de los cheques. Tres delanteros de primer nivel mundial firmando cinco goles en 15 encuentros es una cifra demasiado pobre para un equipo que aspira a competir por todo.
El contraste duele aún más cuando miras a otros nombres de la competición. Álex Baena, sin ir más lejos, acumula él solo los mismos cinco goles que toda la delantera rojiblanca junta sin ser un nueve puro. Es un reflejo fiel de las distintas dinámicas que atraviesan ambos conjuntos en este tramo del año. Mientras el ataque del Barça fluye con una facilidad pasmosa impulsado por el estado de gracia de su atacante estrella, el Cholo sigue buscando la tecla adecuada para que sus piezas encajen en el último tercio del campo.
Curiosamente, el propio Simeone nunca ha escondido su devoción futbolística por el brasileño. En su momento no dudó en elogiarle públicamente al pedir para él un Balón de Oro que finalmente terminó en las vitrinas de Ousmane Dembélé. El técnico argentino conocía de sobra el peligro de un jugador diferente, pero difícilmente imaginaba que la distancia realizadora fuera a ser tan abismal a estas alturas del calendario.
Consecuencias tácticas para el esquema del Cholo
Esta sequía de la línea de arriba obliga a Simeone a replantearse muchas cosas en la pizarra. Cuando tus hombres de referencia no ven puerta con facilidad, la presión se traslada inmediatamente a la segunda línea y a la solidez defensiva. El Atlético necesita generar situaciones de gol mucho más claras para Julián y David, que a menudo se ven obligados a bajar a recibir demasiado lejos del área rival, desgastándose en tareas de creación que restan frescura a la hora del remate.
El caso de Sorloth es quizás el más delicado de los tres. El noruego necesita liberarse mentalmente cuanto antes con su primer gol oficial para no entrar en esa espiral de ansiedad tan típica de los nueves. Si el Atlético quiere plantarle cara a este Barcelona desatado en los próximos compromisos decisivos, requiere de forma urgente que su tridente empiece a responder a las expectativas y amortigüe una diferencia goleadora que hoy por hoy parece insalvable.
Habrá que estar muy atentos a las decisiones del Cholo en los próximos onces iniciales y ver si mantiene la apuesta por el bloque o si decide mover fichas en busca de ese golpe de efecto que desatasque la pólvora rojiblanca.




















