Un gol de Scott McTominay nada más arrancar la segunda parte salvó un punto para el Nápoles frente a la Lazio (1-1) y dio un respiro a Massimiliano Allegri. Sin embargo, el botín termina sabiendo a poco en el Diego Armando Maradona: el conjunto romano aprovecha el empate para marcharse al parón de selecciones en lo más alto de la Serie A, mientras los partenopeos se quedan atascados en la zona media.
Llegábamos al partido con la sensación de que el Nápoles necesitaba una sacudida tras los varapalos encajados frente a la Juventus y el Oporto. Allegri volvió a agitar el árbol táctico: repitió con Vergara como carrilero, esta vez por la derecha, y dejó a Noa Lang como único acompañante de Rasmus Hojlund en punta. Por su parte, Gennaro Gattuso —que dejó una de las imágenes del día al besar afectuosamente a Allegri en la previa— tuvo que parchear su ataque metiendo a Noslin por la izquierda ante la baja por lesión de Zaccagni, además de apostar por Pinamonti en punta tras su gol de la remontada ante el Cagliari.
El choque empezó con susto gordo para la grada local. Todavía no se había cumplido el primer minuto cuando un error grave de Rafa Marín en la salida de balón dejó a Isaksen acariciando el primero. Vanja Milinkovic-Savic tuvo que meter dos manos salvadoras para repeler un derechazo y evitar el desastre de inicio. La Lazio apretó de lo lindo, embotellando al Nápoles en campo propio con una activación tras pérdida agresiva. Esa insistencia tuvo premio nada más reanudarse el juego tras el descanso, cuando Davide Frattesi rompió el marcador. Eso sí, la reacción local no se hizo esperar: McTominay apareció al rescate para poner el 1-1 definitivo y evitar males mayores.
La Lazio manda en Roma y sonríe en el Maradona
Yo esto lo veo con perspectiva y entiendo perfectamente el valor del punto para los de Gattuso. El feudo partenopeo se ha convertido en una especie de jardín particular para los romanos, que venían de ganar allí en sus últimas cuatro visitas. Salir del estadio napolitano manteniendo la racha sin caer derrotados y, sobre todo, asegurándose el liderato en solitario antes de la segunda ventana internacional de la temporada es un golpe de autoridad brutal.
Para la Lazio, cerrar este bloque de competición en la cima ratifica la solidez del proyecto de Gattuso. Han sabido encajar ausencias destacadas sin perder la agresividad ni la identidad colectiva. El bloque funciona, las piezas de refresco responden y la inercia competitiva los consolida arriba.
Allegri gana tiempo, pero el Nápoles sigue atascado
En la otra cara de la moneda está el Nápoles. Evitar la tercera derrota consecutiva calma un poco las aguas alrededor del banquillo, pero la realidad de la tabla es tozuda. Estar estancados en mitad de la clasificación a estas alturas de la competición enciende las alarmas en la casa partenopea.
Lo que me preocupa del Nápoles de Allegri es que sigue dando la sensación de ser un equipo en fase de pruebas constante. Cambiar el dibujo, mover a Vergara de carril o reestructurar la delantera son ajustes que demuestran que el técnico italiano aún no ha dado con la tecla definitiva. Los despistes individuales en la salida desde atrás, como el que estuvo a punto de costar el partido en el minuto uno, reflejan esa falta de fluidez que se nota en cada transición.
El parón internacional le llega a Allegri en el momento justo para ordenar ideas, recuperar conceptos y encarar el regreso con la obligación urgente de enganchar una racha de victorias si no quiere despegarse de la zona alta. Toca ver cómo regresan los internacionales en dos semanas: Gattuso defenderá la cima con cierta tranquilidad, mientras que en Nápoles el margen de error ha qo reducido a la mínima expresión.




















