Zinedine Zidane no se ha guardado nada en sus últimas declaraciones para Telefoot. El seleccionador francés ha salido al paso tras la reciente entrega del Balón de Oro conquistado por Harry Kane para dar la cara por su gran estrella, Kylian Mbappé, dejando claro que el delantero terminó en segunda posición con una decepción tremenda porque se sentía el justo ganador del galardón.
Yo esto lo entiendo perfectamente. Cuando compites al máximo nivel y sientes que has hecho méritos de sobra para coronarte, quedar a un paso del trofeo escuece. «Respecto al Balón de Oro, todo el mundo tiene sus preferencias sobre el ganador. Terminó segundo, hay simplemente que aceptar los resultados. Mbappé estaba decepcionado, porque merecía ganar el Balón de Oro, eso seguro», afirmó Zidane con la rotundidad que le caracteriza. Sin embargo, más allá del chasco individual del jugador, el técnico galo prefiere poner el foco en lo que viene: la vuelta del ariete a la disciplina de Les Bleus.
La reaparición con Francia y la gestión de vestuario
La relación entre Zidane y Mbappé en el combinado nacional arrancó con un choque de realidad. En el estreno de ‘Zizou’ al frente del banquillo de la selección, Kylian vio puerta, pero tuvo que retirarse lesionado antes de tiempo. Aunque el futbolista insistió en quedarse concentrado con el grupo, las molestias le obligaron a regresar a casa.
Ahora, Zidane está convencido de que volver a enfundarse la camiseta de su país será el mejor remedio para que el atacante deje atrás el trago amargo del premio individual. Tener a tu gran referente motivado y con ganas de reivindicarse es una excelente noticia para el seleccionador, que afronta una etapa en la que busca consolidar varios conceptos clave en el juego del equipo.
En su análisis para Telefoot, el entrenador no se limitó a hablar de Mbappé. Aprovechó los micrófonos para dar un par de pinceladas sobre los futbolistas que representan el estilo que quiere ver sobre el césped y los aspectos tácticos que todavía debe corregir la selección galos.
Juventud, descaro y el reto de la eficacia
Entre las reflexiones más interesantes de Zidane destacó el elogio a la soltura de Doué. Al técnico le encanta la frescura de los jugadores que no se dejan atenazar por la responsabilidad. «No piensa demasiado las cosas, juega como si estuviera en el barrio, me gusta esa actitud despreocupada», comentó el seleccionador, valorando además que el joven futbolista mantiene la humildad para escuchar y seguir creciendo.
En esa misma línea de construir un bloque con personalidad, Zidane tuvo palabras de elogio muy concretas para Lucas Da Cunha. Reconoció que el jugador encarna a la perfección la idea de juego que busca implantar: valentía para sacar la pelota, inteligencia para colocarse en el campo y solidez para imponerse en los duelos sin necesidad de ir al límite físico.
Toda esta apuesta por el trato de balón se refleja en la estadística: Francia registra un 68% de posesión y un 92% de precisión en los pases. Sin embargo, el propio Zidane puso el dedo en la llaga al señalar que tanta pulcritud con la pelota no se está traduciendo en la cantidad de gol que exige el equipo.
«Necesitamos trabajar en nuestra eficiencia, tenemos que hacerlo mejor», advirtió el entrenador francés. Tener la pelota casi siete de cada diez minutos y acertar casi todos los envíos está muy bien, pero si las ocasiones generadas no son proporcionales a ese volumen de juego, el balance queda cojo. Ahí es precisamente donde la vuelta de un Mbappé herido en su orgullo puede terminar de afinar la puntería del conjunto galo.
Toca comprobar en las próximas citas si Francia consigue convertir ese dominio de balón en pegada real. Con Mbappé de vuelta y un vestuario motivado, argumentos no le van a faltar.




















