Diego Simeone por fin respira aliviado. El Atlético de Madrid viaja a Vitoria para medirse al Alavés en Mendizorroza con la mejor noticia posible bajo el brazo: la enfermería colchonera está completamente vacía por primera vez en lo que va de temporada, justo antes de afrontar un mes de máxima exigencia.
El entrenamiento de este viernes en el Centro Deportivo de Majadahonda confirmó lo que parecía un milagro. Tras un parón internacional de tres semanas, todos los internacionales regresaron sanos y salvos. Además, las recuperaciones de Alexander Sorloth y Pablo Barrios permiten al técnico argentino contar con todos los futbolistas de la primera plantilla para preparar la octava jornada de Liga, en la que buscarán prolongar su racha de tres victorias consecutivas.
El bendito dilema de Simeone ante un calendario asfixiante
Yo esto lo veo como un auténtico regalo del cielo para el Cholo. Quienes seguimos el día a día del fútbol sabemos lo que suele sufrir este equipo con las bajas en cuanto el calendario se aprieta. Tener a toda la plantilla disponible no es solo una excelente noticia para el partido de mañana en Vitoria; es la vida misma de cara a un mes repleto de compromisos donde las rotaciones van a dejar de ser un capricho para convertirse en una necesidad absoluta.
El regreso de Pablo Barrios le devuelve al centro del campo un dinamismo y una frescura que el equipo agradece una barbaridad. Pero la gran novedad es, sin duda, Alexander Sorloth. Habrá que esperar a la convocatoria oficial para confirmar su presencia, pero ver al delantero noruego disponible por primera vez en lo que va de curso cambia por completo el abanico de recursos ofensivos del equipo. Si el partido se atasca en Mendizorroza, tener un perfil de rematador puro en el banquillo es un argumento de muchísimo peso.
El buen ambiente ha sido la tónica predominante en las últimas sesiones en Majadahonda. Es lógico: cuando encadenas tres triunfos seguidos y recuperas a todos tus efectivos, el grupo trabaja con otra alegría. Sin embargo, el cuerpo técnico ha tenido que hilar muy fino, cuidando al máximo el estado físico de unos futbolistas que, en muchos casos, venían de acumular muchos minutos y viajes con sus selecciones nacionales hasta hace apenas dos días.
Dos sesiones para desactivar el plan de Quique Sánchez-Flores
Preparar un partido de Primera División con apenas dos entrenamientos colectivos es un encaje de bolillos tremendo. El Atleti ha tenido que trabajar a contrarreloj para diseñar el plan de partido contra el Alavés de Quique Sánchez-Flores, un técnico que conoce perfectamente la casa rojiblanca y que suele plantear encuentros muy tácticos, cerrados y de mucho desgaste físico en Mendizorroza.
La ventaja para Simeone es que, al no tener lesionados, puede elegir la estrategia que mejor se adapte al escenario sin verse condicionado por las ausencias. Ya no hay que inventar posiciones ni forzar a jugadores que arrastran molestias. Si un internacional llega fatigado de sus compromisos con la selección, se queda en el banquillo y sale otro compañero de plenas garantías. Esa profundidad de armario es la que termina decidiendo los campeonatos.
La expedición colchonera viaja esta misma tarde hacia Vitoria con el objetivo de mantener la velocidad de crucero en la Liga. Mañana saldremos de dudas sobre el once definitivo y la lista de convocados, pero el primer gran triunfo del Atlético de Madrid este fin de semana ya se ha conseguido en los despachos de los preparadores físicos y los médicos del club.
Toca ver cómo traslada el Cholo esta abundancia de recursos al césped de Mendizorroza, un examen perfecto para medir las verdaderas aspiraciones de este bloque.




















