El Benfica cumplió con el expediente, venció por 4-1 al Gil Vicente y certificó lo que todos esperábamos en esta Taça da Liga: un apasionante ‘O Clássico’ frente al Oporto en las semifinales. Dodi Lukébakio firmó una actuación soberbia con un doblete decisivo para encarrilar una noche placentera para las ‘águilas’.
No fue un partido de máxima tensión desde el inicio, pero la jerarquía terminó imponiéndose. Marco Silva aprovechó la cita para mover el árbol y dar minutos a los menos habituales, dejando prácticamente a Palhinha como único pilar fijo en la medular. El plan tardó unos minutos en romper a sudar, pero rozando el descanso se desencadenó la tormenta. En el minuto 36, Lukébakio cazó un balón suelto en el área y batió a Samuel pasándole el cuero entre las piernas. Sin tiempo para que el rival digiriese el golpe, Sudakov enganchó un esférico desde la corona del área para alojarlo en el palo largo y poner el 2-0.
La reanudación arrancó con la obra de arte de la noche. Apenas volvían del vestuario cuando Lukébakio conectó una chilena magistral en el segundo palo. Un golazo con el que el ex del Sevilla duplicó de un plumazo su cuenta goleadora en lo que va de temporada. Aunque Lausen recortó distancias dos minutos después en una de las contadas llegadas del Gil Vicente, la eliminatoria jamás peligró. La guinda la puso Jhon Durán en el 81′, haciendo valer la suspensión de su sanción tras la expulsión del pasado lunes ante el Santa Clara. La noche del Gil Vicente se cerró de la peor manera con la roja directa a Espigao por una durísima entrada sobre Rafa Silva.
Un billete al plato fuerte: cita con el Oporto
Yo esto lo veo muy claro: cuando tus segundas espadas responden con este nivel de contundencia, el mensaje para el vestuario es demoledor. Marco Silva arriesgó revolucionando el once inicial y la apuesta le salió redonda. Palhinha sostuvo la estructura mientras los hombres de arriba marcaban las diferencias en momentos clave.
El impacto de Lukébakio es la mejor noticia posible para las ‘águilas’. Pasar de un arranque de curso discreto a firmar dos dianas —una de ellas de factura acrobática— le devuelve de golpe esa confianza que necesita un atacante de banda. Además, recuperar a Jhon Durán para la causa tras el visto bueno a su recurso por la expulsión del lunes le da a Marco Silva una variante ofensiva con gol que puede ser determinante en lo que viene.
Camino despejado en la Taça da Liga
La victoria no solo mete al Benfica en la pelea directa por el título, sino que termina de configurar un cuadro de semifinales de altísimo voltaje. Con el Braga cayendo eliminado por el otro lado del cuadro a manos del Famalicão, el cruce entre Benfica y Oporto se convierte, virtualmente, en la gran final anticipada del torneo.
El Gil Vicente, por su parte, dice adiós al torneo tras un duelo en el que apenas pudo sostener el ritmo cuando el Benfica apretó el acelerador. La expulsión final de Espigao fue el reflejo de la impotencia ante un rival infinitamente superior en las dos áreas.
Ahora la exigencia sube varios peldaños. El Benfica ya tiene lo que buscaba: un duelo cara a cara ante el Oporto por un sitio en la gran final de la Taça da Liga. Habrá que estar muy atentos a cómo gestiona Marco Silva las cargas de minutos de cara a ese choque colosal.



















