A veces los partidos de Copa tienen ese aroma a trampa que se huela desde el calentamiento. Al Racing de Santander le tocó sudar más de la cuenta en Oreyana frente a un Ribadesella combativo de Preferente asturiana, pero la entrada de Asier Villalibre tras el descanso solucionó el entuerto con un doblete salvador (0-2).
No fue una primera mitad cómoda para los de José Alberto. El conjunto asturiano tiró de disciplina, cerró pasillos interiores y apretó los dientes apoyado en un notable Diego Fernández bajo palos. Castellanos rozó el gol en un par de ocasiones, pero la más clara del primer acto estuvo en las botas de Arana en el minuto 34: el delantero aprovechó un mal despeje de Toyos, aunque su remate se marchó altísimo. Sin fluidez ni puntería, el Racing se fue al vestuario con un 0-0 que alimentaba la fe local y encendía alguna alarma en el banquillo cantabro.
El ‘Búfalo’ agita el árbol tras el descanso
Yo esto lo veo muy claro: cuando un partido de Copa se te atraganta por abajo, necesitas jerarquía y pegada inmediata. José Alberto no esperó más y dejó a Arana en la caseta para meter al ‘Búfalo’ Villalibre en la reanudación. La jugada le salió niquelada y el impacto fue instantáneo.
En el minuto 48, un saque de banda rápido derivó en un centro raso de Iker Luque que no llegó a cortar Toyos. Villalibre metió la zurda al primer toque y mandó el balón a la red para romper el candado asturiano. Poco después rozó el segundo a pase del propio Luque, aunque su disparo se le fue por encima del larguero. No perdonó en la siguiente oportunidad: en el 63’, Jorge Salinas firmó un centro medido desde la banda y el atacante conectó un cabezazo impecable para poner el 0-2 definitivo.
Tranquilidad copera con la mirada puesta en el Real Madrid
Cumplir el trámite era una obligación absoluta para el Racing, pero hacerlo sin desgaste excesivo se había convertido en prioridad máxima. Ganar en Oreyana permite certificar el pase a la siguiente ronda de la Copa del Rey sin sobresaltos de última hora y, sobre todo, limpiar la cabeza de cara al compromiso enorme que se les viene encima.
El calendario no da tregua. Tras resolver el estreno copero, los cántabros reciben este mismo fin de semana al Real Madrid en El Sardinero. Mantener la tensión competitiva era fundamental para no llegar con dudas ni sensaciones raras al choque liguero. Además, el choque sirvió para dar minutos a futbolistas menos habituales como Laro Gómez en portería o Guliashvili, que rozó el tercero en los minutos finales, y para confirmar que Villalibre está fino cuando el equipo necesita soluciones en el área.
Un Ribadesella de mérito en su noche histórica
Hay que sacarse el sombrero con la actuación del Ribadesella. En su primera aventura en la Copa del Rey, el conjunto asturiano demostró que la diferencia de categorías se puede neutralizar durante muchos minutos a base de orden, ayudas constantes y desgaste físico. Aguantar 45 minutos imbatido ante un rival superior no es casualidad.
A partir de ahora, la atención en Santander se centra de lleno en El Sardinero y en la cita ante el Real Madrid, donde el nivel de exigencia será máximo desde el silbato inicial.



















