Mala pata para la selección femenina. Cata Coll se cae de la convocatoria para la gira por Estados Unidos por culpa de unas molestas dolencias en el cuádriceps. La portera del Barça no viaja a Washington y su lugar en la lista de Sonia Bermúdez lo ocupará Eunate Astralaga, guardameta del Athletic Club.
La Real Federación Española de Fútbol lo confirmó este martes justo antes de arrancar el entrenamiento matinal en Las Rozas. Cata ni siquiera pudo saltar al césped por ese dolor en la pierna y, tras pasar las correspondientes pruebas médicas, se decidió que lo mejor era que volviera a Barcelona para recuperarse con su club. El comunicado de la RFEF fue bastante claro al respecto: «volverá a la disciplina de su club en las próximas horas y no viajará con el equipo». Una baja de última hora que trastoca los planes para los exigentes amistosos de los días 10 y 14 de octubre.
El rompecabezas en la portería de Sonia Bermúdez
Yo siempre digo que la portería es el puesto más delicado del once. Si cambia un extremo, el equipo se reajusta rápido; si cambia la guardameta titular, tiembla todo el andamio. Con la salida obligada de Cata Coll, el debate bajo los palos se abre de par en par. La seleccionadora se lleva a tierras americanas a tres porteras con perfiles muy distintos y un panorama muy abierto.
Por un lado está Misa Rodríguez, actualmente en las filas del Arsenal FC, que por veteranía y galones parte con la vitola de tener más experiencia en grandes escenarios internacionales. Por el otro, el Athletic Club se convierte de golpe en el gran proveedor de cerrojos para España, aportando tanto a Adriana Nanclares como a la recién llamada Eunate Astralaga.
Astralaga no es una recién llegada al ecosistema de la federación, ni mucho menos. A sus espaldas acumula un total de 22 partidos disputados en las categorías inferiores de la selección nacional. Sabe perfectamente lo que significa vestir esta camiseta y cómo se trabaja en el día a día de Las Rozas. Eso sí, dar el salto a la absoluta para medirte contra las cuatro veces campeonas del mundo son palabras mayores. Para ella es un premio gordo de última hora; para el cuerpo técnico, una oportunidad de oro para calibrar el fondo de armario de nuestra portería.
Un examen de altura camino al Mundial 2027
No nos engañemos: cruzar el charco para jugar dos partidos contra Estados Unidos no es un viaje de placer. Aunque los duelos lleven la etiqueta de amistosos, la realidad es que son la primera piedra seria en el camino de preparación hacia el Mundial de Brasil 2027. Jugar contra las norteamericanas siempre te exige el cien por cien a nivel físico, táctico y mental. Si te despistas un solo segundo, te pintan la cara.
Por eso, perder a piezas clave por fatiga o molestias musculares es un aviso a navegantes muy serio. El calendario actual no da tregua y las jugadoras llegan al límite de sus fuerzas. A la baja de la portera azulgrana se suma también la de Mariona Caldentey, que tuvo que quedarse fuera por problemas físicos dejando su sitio en la lista a Natalia Ramos. Es evidente que la carga de minutos empieza a pasar factura muy pronto en la temporada, y los seleccionadores tienen que hacer encajes de bolillos para competir al máximo nivel sin romper a sus estrellas.
A pesar de los contratiempos, el plan de viaje a Washington sigue adelante. El grupo viaja con una convocatoria que mezcla veteranía y caras nuevas, donde nombres de peso como Alexia Putellas o Irene Paredes tendrán que ejercer de líderes sobre el césped. Veremos cómo responde el bloque defensivo sin la seguridad habitual de Cata bajo los tres palos, pero si algo tiene este equipo es que la idea de juego no se negocia. Toca abrocharse los cinturones, que la curva de Estados Unidos viene fuerte.




















