La Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte ha declarado oficialmente de alto riesgo el encuentro entre el Sporting de Hortaleza y el Sevilla, correspondiente a la primera ronda de la Copa del Rey. El choque se disputará el próximo jueves 29 de octubre a las 21:00 horas en el Estadio Municipal El Val de Alcalá de Henares, bajo un operativo de seguridad bastante más amplio de lo habitual.
La decisión no obarca únicamente a la rivalidad deportiva, sino a la importante movilización de aficionados que acarrea este tipo de eliminatorias coperas. El conjunto madrileño, que milita en la Primera Provincial de Madrid, ha reservado 1.500 entradas para la hinchada hispalense. Se prevé que más de 1.500 seguidores del equipo dirigido por Luis García Plaza se desplacen a tierras madrileñas, favorecidos por la comodidad del viaje y el atractivo del torneo del KO.
El traslado a Alcalá de Henares y el factor del césped
A nivel logístico, el partido ya venía cargado de novedades antes incluso del anuncio de Antiviolencia. El Sporting de Hortaleza no podrá ejercer como local en su feudo habitual, ya que sus instalaciones no cumplen con los requisitos mínimos que exige la Real Federación Española de Fútbol para acoger un duelo oficial de Copa del Rey. Por este motivo, la entidad madrileña ha tenido que trasladar la eliminatoria al Municipal El Val, con capacidad para 8.000 espectadores.
Yo esto lo veo como un detalle clave en lo deportivo. El cambio de recinto no solo amplía el aforo para responder a la alta demanda de entradas, sino que modifica de forma sustancial las condiciones sobre el terreno de juego. Mientras que el campo original del Hortaleza es de hierba artificial, El Val cuenta con césped natural. Para un club de Primera División como el Sevilla, acostumbrado a rodar la pelota sobre hierba natural semana tras semana, esquivar la superficie sintética supone un alivio táctico importante y reduce considerablemente el riesgo de imprevistos físicos.
Para el modesto club madrileño, medirse a un histórico en un escenario de 8.000 asientos representa la cita del año, aunque implique salir de su barrio habitual. Sin embargo, organizar un evento de esta magnitud requiere unas exigencias organizativas y de control de accesos a las que una entidad de categoría provincial no suele enfrentarse en su día a día.
Qué implica la declaración de alto riesgo
Cuando la Comisión Antiviolencia catalogará un partido bajo el cartel de alto riesgo, los protocolos de seguridad se multiplican. En la práctica, esto supone un incremento notable en el número de efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como de la seguridad privada presente tanto en los accesos como en el interior del recinto. Las revisiones en los tornos se vuelven más estrictas y se establece una separación clara de las aficiones desde horas antes del pitido inicial.
La masa social nervionense destaca por su fidelidad en los desplazamientos coperos, y la cercanía geográfica entre Sevilla y la Comunidad de Madrid facilita que el desplazamiento sea masivo. La previsión de un desembarco de más de un millar y medio de sevillistas en un municipio como Alcalá de Henares es el factor principal que ha llevado a las autoridades a blindar el entorno de El Val.
Todo está servido para que la noche del 29 de octubre sea una fiesta del fútbol modesto contra el profesional, pero con la lupa de la seguridad puesta al milímetro. Habrá que estar atentos a cómo gestiona el Sevilla la exigencia del guion frente a un rival que jugará extramotivado en la gran cita de su historia.




















