Si hay algo que me apasiona del fútbol italiano es esa capacidad casi mística para reinventar a sus plazas históricas cuando todo parecía perdido. El Palermo está de vuelta en la pelea por subir a la Serie A y gran parte de la culpa la tiene un chaval de 20 años que juega pegado a la banda con una soltura impropia de su edad: Dominic Vavassori.
El atacante, nacido en Bérgamo en 2005 y propiedad de la Atalanta, se está saliendo esta temporada en el conjunto siciliano, donde juega cedido. Acumula ya 7 goles en lo que va de curso en la Serie B y su rendimiento no ha pasado desapercibido para nadie: acaba de colarse en la lista de la selección italiana Sub-21 para este parón internacional. Bajo la tutela de todo un zorro del área como Filippo Inzaghi en el banquillo, el joven talento se ha convertido en el socio perfecto del ariete finlandés Pohjanpalo y en el gran argumento ofensivo de un Palermo que huele a primera división.
De la escuela de Zingonia a la bendición del ‘Pippo’ Inzaghi
Yo esto lo veo clarísimo: no es casualidad que un futbolista criado en la cantera de la Atalanta responda tan bien tácticamente desde el primer día. En Zingonia se trabaja de otra manera. Vavassori creció viendo de cerca a tipos de una calidad técnica sublime como Ademola Lookman o Luis Muriel, perfeccionando una polivalencia que hoy en Sicilia está haciendo estragos. Aunque puede actuar como nueve puro o por dentro como mediapunta, Inzaghi le ha encontrado el encaje ideal partiendo desde la banda, donde su zancada y desborde marcan diferencias en la categoría.
Además, el chico tiene ese duende distinto. De padre brasileño —un rasgo genético que comparte con otra perla bergamasca como Samuele Inácio—, Vavassori creció admirando el fútbol de Ronaldo Nazário, Ronaldinho o Neymar, aunque su gran referente confesado siempre ha sido Leo Messi. Esa mezcla de potrero sudamericano con el rigor táctico italiano es justo lo que necesitaban los rosanero para dar el salto definitivo de calidad.
Qué significa su irrupción para el tramo decisivo
Tener al mando a un delantero de época como Inzaghi es un máster acelerado para cualquier atacante joven. El ‘Pippo’ sabe perfectamente cómo gestionar los espacios y transmitir esa agresividad de cara a puerta que tanto cuesta enseñar. Vavassori no solo aporta cifra goleadora; su capacidad para arrastrar marcas y generar ventajas por fuera le libera toneladas de trabajo a Pohjanpalo en el remate.
La llamada de la selección Sub-21 italiana confirma que su impacto supera lo local. Si el Palermo consigue mantener este ritmo competitivo y certifica el ansiado regreso a la élite del fútbol transalpino, gran parte del crédito habrá que dárselo a la valentía de apostar por un chico que, hace nada, era una promesa en el equipo primavera de la Dea y hoy abandera la ilusión de toda una isla.
Habrá que seguir muy de cerca sus minutos con la ‘Azzurrina’ en este parón y comprobar si a su regreso mantiene el duende para devolver al Palermo al lugar que le corresponde.




















