Estambul ha vuelto a atragantársele al Liverpool de Andoni Iraola. Los ‘reds’ cayeron por 3-2 en el feudo del Fenerbahçe durante la cuarta jornada de la fase liga de la Champions League, en un partido donde se adelantaron hasta en dos ocasiones. Los errores en la retaguardia y la debilidad a balón parado terminaron condenando a un conjunto inglés incapaz de sostener la ventaja.
El choque arrancó con buena cara para los visitantes. En el minuto 25, Trey Nyoni enganchó una volea tras una gran jugada de Rio Ngumoha —el esférico tocó en un defensor turco antes de entrar— para poner el 0-1. La alegría duró poco: solo tres minutos después, Mason Greenwood igualaba el choque de falta directa tras rebotar en la barrera. Ya en el segundo tiempo, Iraola movió el banquillo y la jugada le salió bien al instante. Cody Gakpo asistió con precisión para que Alexander Isak hiciese el 1-2 de cabeza. Sin embargo, un desafortunado desvío del propio Gakpo propició el segundo empate local, y finalmente Muriqi remató a placer tras un saque lateral pésimamente defendido por la zaga ‘red’ para certificar el 3-2 definitivo.
Descalabro defensivo y una renta desperdiciada
Yo esto lo veo muy claro: cuando concedes tanto en el fútbol de élite europea, dar la talla en ataque sirve de poco. El Liverpool hizo bastantes cosas bien con el balón en los pies, especialmente en las transiciones rápidas donde Ngumoha y Nyoni mostraron un descaro tremendo. De hecho, Nyoni se convirtió con 19 años y 2 días en el segundo goleador más joven de la historia del club en la Champions League, un hito tremendo que lamentablemente quedará eclipsado por el resultado global.
El problema vino cuando tocó remangarse atrás. Tras el 0-1, el Fenerbahçe avisó enseguida con un disparo de Archie Brown al larguero antes del gol de falta de Greenwood. En la primera mitad, los turcos apretaron de verdad y la defensa inglesa dio síntomas de flaqueza constante. Iraola reaccionó tras el descanso metiendo madera en ataque con Isak y Gakpo, y la sociedad funcionó de inmediato. Centro del neerlandés, cabezazo impecable del sueco y ventaja de nuevo en el marcador. Todo parecía encarrilado.
Pero en este nivel no te puedes desconectar ni un segundo. Primero fue la jugada desgraciada de Gakpo peinando hacia atrás un balón que terminó en el 2-2, y poco después llegó la acción que retrata el partido: una falta de concentración alarmante en un saque lateral defensivo que permitió a Muriqi rematar completamente solo dentro del área pequeña. El ariete kosovar firmó así su primera diana en la máxima competición continental y selló el hundimiento de los británicos.
El fantasma de Turquía no da tregua
Para la parroquia ‘red’, hablar de Estambul evoca inevitablemente aquella noche mágica de 2005 frente al Milan. Sin embargo, la realidad reciente es bastante más amarga. La temporada pasada, el Liverpool ya sufrió dos tropiezos dolorosos en suelo turco frente al Galatasaray (ambos por 1-0, tanto en la fase liga como en la ida de octavos, aunque luego remontó con un 4-0 en Anfield). La visita a la cancha del Fenerbahçe no ha hecho más que confirmar que el fútbol turco le tiene tomada la medida a la zaga inglesa.
Esta derrota deja un sabor de boca muy amargo en la expedición de Iraola. No se trata solo de perder tres puntos, sino de la sensación de fragilidad defensiva que proyecta el equipo cuando el rival le sube las revoluciones al partido. Encajar tres goles en un choque donde te has puesto por delante dos veces no es una simple casualidad: refleja desajustes tácticos en el balón parado y una falta de contundencia en las marcas que en la Champions se pagan a precio de oro.
Toca ajustar la libreta de cara a lo que viene
Con este tropiezo, el Liverpool frena su progresión en la tabla de la fase liga y se complica el margen de error para amarrar los puestos de acceso directo a la siguiente ronda. A Iraola le toca ponerse el mono de trabajo en el campo de entrenamiento: la efectividad arriba con nombres como Isak, Gakpo o las perlas de la academia está asegurada, pero si no cierras el grifo atrás, competir por todo en Europa se convierte en una misión imposible.
Habrá que estar muy atentos a la reacción del vestuario en la próxima jornada europea, donde los ‘reds’ necesitarán recuperar la solidez si no quieren pasar sobresaltos mayores antes del cruce definitivo de la fase regular.




















