Hansi Flick no se la juega con probatinas raras, pero la enfermería aprieta y al alemán no le tiembla el pulso al mirar hacia abajo. Para recibir al Real Madrid en el primer Clásico del curso, el técnico azulgrana ha tenido que completar su lista de 23 convocados echando mano de dos perlas de la cantera: Álex Campos y Orian Goren. Ambos se estrenan en una citación liguera justo en la noche más exigente del año.
La lista llega marcada por un parte médico delicado que deja fuera a hombres clave como Eric Garcia, Jules Koundé, Dani Olmo, Andreas Christensen y Roony Bardghji. Con este panorama, Flick echa mano de lo que tiene disponible para conformar un bloque competitivo. Campos ya sabe lo que es viajar con el primer equipo tras su citación ante el PSG en la Champions League, mientras que Goren tuvo minutos durante la pretemporada a las órdenes del preparador germano. La convocatoria completa la integran Joan Garcia, Cancelo, Balde, Fariñas, Cubarsí, Gavi, Fermín, Pedri, Gabriel Jesus, Lamine Yamal, Raphinha, Xavi Espart, Szczesny, Adeyemi, Rodrigo, Gordon, Gerard Martin, De Jong, Bernal, Livakovic, Abdelkarim, Orian Goren y Àlex Campos.
Un fondo de armario puesto a prueba en la máxima exigencia
Yo esto lo veo clarísimo: cuando las lesiones te desgardan la columna vertebral en defensa y medular, la cantera deja de ser una opción romántica para convertirse en una necesidad pura de rendimiento. Perder de una tacada a Koundé, Christensen, Olmo y Eric Garcia reduce drásticamente el margen de maniobra táctico y la capacidad de refrescar el choque en los minutos finales. Ahí es donde la presencia de chavales como Campos o Goren gana peso real.
No se trata únicamente de rellenar los asientos del banquillo para cumplir con el expediente. En un partido de semejante ritmo, la frescura física en los tramos decisivos suele decantar la balanza. Flick confía en la estructura de la Masia para mantener las señas de identidad sin que el bloque se resienta, dando continuidad a piezas que ya han estado en la dinámica del primer equipo desde el verano o en citas continentales.
Ocasión de oro para golpear la mesa en el campeonato
El contexto del choque le da una dimensión todavía mayor a estas bajas. Estamos ante el primer cara a cara de la temporada entre culés y madridistas, y el Barça llega con la oportunidad directa de asestar un golpe de autoridad en la tabla. Una victoria azulgrana dejaría al conjunto dirigido por Jose Mourinho a nueve puntos de distancia, un colchón de tres partidos que a estas alturas del calendario supondría un golpe moral considerable.
El propio entrenador alemán resumió la magnitud del evento al señalar en rueda de prensa que estamos ante «uno de los mejores partidos que puede ofrecer este deporte». El reto para el conjunto catalán pasa por hacer valer su estilo frente al eterno rival, sobreponiéndose a la nómina de ausentes y demostrando que la profundidad de su plantilla, canteranos incluidos, está preparada para responder en las grandes citas.
Toca ver si los jóvenes llegan a tener minutos en un escenario de tanta presión o si Flick logra resolver el choque con su bloque principal. El césped dictará sentencia en 90 minutos apasionantes.




















