Hay partidos que se deciden por un detalle táctico, una genialidad individual o un ajuste al descanso. Y luego están esas noches donde el destino de 90 minutos da un vuelco tremendo en cuestión de segundos. Eso fue exactamente lo que vivió Arda Güler en el duelo entre el Real Madrid y el Sevilla: el turco se libró de irse a la caseta antes de tiempo tras un lance muy polémico y, muy poco después, desató la locura en el Bernabéu clavando un auténtico golazo por la escuadra.
A mí este tipo de situaciones siempre me recuerdan lo fino que es el hilo por el que camina el fútbol de élite. No habíamos llegado ni a la primera media hora de juego cuando saltó la chispa del encuentro. En una jugada donde el balón ni siquiera estaba a distancia de ser disputado, Güler sufría el agarrón de camiseta de Peque. La respuesta del turco fue quitárselo de encima soltando un codazo que impactó de lleno en el rostro del sevillista. Se montó el clásico rifi-rafe entre ambos equipos, pero la sorpresa saltó con la resolución: el colegiado Mateo Busquets Ferrer le mostró la tarjeta amarilla y el VAR consideró que no hacía falta revisar la acción en el monitor, a pesar de lo claro del contacto. En el bando hispalense la indignación fue inmediata, resumida perfectamente tras el choque por Kike Salas al asegurar de forma tajante que “es una expulsión clara”.
De la ducha prematura al disparo perfecto
Lo que vino justo después es la magia —o la crueldad, según desde qué lado de la trinchera lo mires— que solo tiene este deporte. Güler pasó de estar virtualmente fuera del partido a firmar una de las acciones del fin de semana. En la siguiente ocasión clara que tuvo, el atacante blanco enganchó la pelota fuera del área y se inventó un zurdazo cruzado con una parábola perfecta que se coló directo por toda la escuadra. Golazo impepinable para adelantar al Real Madrid y mandar al Sevilla a remolque en un escenario donde ya de por sí apretar es una labor titánica.
Yo esto lo veo clarísimo: la diferencia entre disputar más de una hora de choque con diez futbolistas o estar por delante en el marcador es un abismo colosal. Para el Sevilla, verse abajo en la pizarra tras una jugada que a su juicio merecía la roja directa supuso un golpe psicológico duro de digerir. Más todavía cuando la expedición hispalense también protestó una posible falta previa en el tanto de Mbappé, cerrando un partido cargado de tensión y debate arbitral alrededor de las decisiones de Busquets Ferrer.
El impacto en el partido y la tensión arbitral
Cuando analizas un choque así, te das cuenta de cómo una sola decisión arbitral altera por completo el plan de juego de ambos entrenadores. Si el VAR hubiera llamado al colegiado a la pantalla y este hubiese expulsado a Güler por la agresión sin balón, el Real Madrid habría tenido que replegar filas, reordenar su esquema con un hombre menos y firmar un ejercicio de resistencia durante más de sesenta minutos. El partido se habría transformado en una batalla de supervivencia pura para los blancos.
En cambio, la permanencia de Güler en el verde no solo mantuvo el bloque madridista intacto, sino que le dio al equipo la inspiración de un futbolista que tiene un guante en la bota izquierda. Para el Sevilla, encajar ese golazo después de haber reclamado la cartulina roja supuso una losa brutal. Es ese tipo de jugadas que desquician a un vestuario porque sientes que las decisiones clave han caído del lado contrario, minando la moral en momentos cruciales del choque.
Un guion que dejará cola
Al final, los hechos son los que son: Arda Güler rozó la tarjeta roja en un lance sin balón sobre Peque, se quedó en el terreno de juego con una cartulina amarilla y terminó decantando la balanza con una obra de arte lejana. El Real Madrid celebró la genialidad de su joven talento, mientras que en Nervión la sensación de agravio arbitral tardará bastante en desaparecer. Habrá que estar muy atentos a cómo digiere el Sevilla este golpe en las próximas jornadas y a cómo gestiona el Real Madrid el foco mediático sobre el arbitraje de Busquets Ferrer.




















