Hay empates que duelen más que una derrota, y estoy seguro de que la Cultural Leonesa volvió de Las Gaunas con esa sensación tan amarga en la boca. Lo tenían todo amarrado en el minuto 94 para llevarse tres puntos de oro, pero el fútbol tiene esa costumbre caprichosa de cambiar de guion en un abrir y cerrar de ojos. Un palo en un área, gol en la otra y reparto de puntos final (1-1) entre riojanos y leoneses en la octava jornada del Grupo 1 de Primera Federación.
El partido dio un vuelco tras el descanso. En el minuto 49, una revisión del VAR por una acción sobre Dani Queipo desencadenó el penalti y posterior jugada que terminó significando el 0-1 para la Cultural en el 52′, obra de Jorge Delgado tras apoyarse en Guzmán Ortega. A partir de ahí, los leoneses se parapetaron bien tras un trabajo defensivo impecable frente a los 4.056 espectadores congregados en Logroño. La historia parecía sentenciada cuando Hugo Aller tuvo en sus botas el 0-2 en el minuto 94 para matar el choque, pero perdonó. Y en la acción inmediatamente posterior, en el 95′, Albert Rosas cazó un balón para establecer el definitivo 1-1 para la UD Logroñés.
De tener la victoria en la mano a dejar volar dos puntos
Yo esto lo veo claro: cuando perdonas en la categoría de bronce frente a un rival que aprieta hasta el último suspiro, lo sueles pagar caro. La Cultural Leonesa había hecho lo más difícil en un campo siempre complicado como Las Gaunas. Mantener el bloque bajo, cerrar líneas de pase y desquiciar al rival formaba parte del plan perfecto de los visitantes desde que tomaron ventaja en el marcador.
Sin embargo, el tramo final expuso esa fragilidad emocional que a veces golpea a los equipos cuando sienten la línea de meta demasiado cerca. La UD Logroñés aguantó el tipo y tiró de fondo de armario. El técnico local movió el banquillo dando entrada a Berto Rosas en el minuto 63, un movimiento que a la postre resultó ser decisivo. El delantero andorrano solo necesitó algo más de veinte minutos para convertirse en el héroe de la noche riojana y castigar la falta de contundencia leonesa en el área contraria.
Impacto en la clasificación del Grupo 1
Este botín a medias deja sensaciones completamente opuestas en ambos vestuarios de cara a las próximas semanas. Para la UD Logroñés, rescatar un punto en la última jugada del choque supone un chute de moral tremendo. Sumar cuando el partido parecía perdido recompensa la insistencia y mantiene al bloque riojano firme en la pelea por la zona alta de la tabla, demostrando que en su feudo hay que sudar sangre para llevarse el triunfo completo.
Para la Cultural, por contra, el golpe es puramente psicológico. Perder dos puntos en el minuto 95, justo después de haber dispuesto del balón para cerrar el encuentro, obliga al vestuario a hacer un ejercicio de digestión rápida. En un grupo tan igualado como el I de Primera Federación, este tipo de detalles marcan la diferencia entre estar asentado en puestos de playoff o verse envuelto en la maraña de la zona media. La lección para los leoneses es transparente: hasta que el colegiado Manuel Pozueta no pitó el final, la ventaja de un gol nunca es suficiente.
Toca ver ahora cómo reaccionan ambos conjuntos en la novena jornada. La UD Logroñés buscará refrendar esta inyección de fe a domicilio, mientras que la Cultural Leonesa tendrá que demostrar ante su gente que este tropiezo en el descuento es solo un gaje del oficio y no una herida abierta.




















