Lo de la Agrupación Deportiva Ceuta este fin de semana no se ve todos los días en el fútbol profesional. Tras caer en casa por 0-2 frente al Sporting de Gijón y quedar hundidos en el farolillo rojo de LaLiga Hypermotion con apenas 5 puntos en 12 jornadas, el presidente del club, Luhay Hamido, le hizo una propuesta insólita a su plantilla: quien no quisiera seguir, podía marcharse cobrando hasta el último euro de su contrato. La respuesta de la caseta fue rotunda: ni un solo futbolista aceptó el cheque.
Yo esto lo veo como un pulso directo al vestuario. La reunión arrancó el domingo por la noche en las oficinas de la entidad y se alargó hasta la madrugada. Allí no faltaba nadie. Estaban el presidente, la junta directiva, el técnico José Juan Romero con su cuerpo técnico, la dirección deportiva y cada uno de los integrantes de la plantilla. Tras la dura derrota ante el cuadro asturiano, Hamido puso sobre la mesa la opción de rescindir los contratos pagando el 100% de lo firmado. Quería ver quién estaba subido al barco y quién prefería saltar antes de que la marejada fuera a más.
Al comprobar que absolutamente nadie cogió la puerta de salida, el presidente decidió cerrar la puerta con llave. Literal. A partir de ahí, el tono cambió. Sinceridad absoluta, charla directa y una sola pregunta flotando en el aire: si de verdad estaban decididos a sacar la situación adelante. Nadie se movió de esa sala hasta que directiva, técnicos y jugadores sellaron el compromiso de revertir el rumbo y lograr la permanencia en la categoría.
Qué significa esta cumbre nocturna para el futuro del Ceuta
Cuando un equipo suma únicamente 5 puntos tras consumarse el primer tercio del campeonato, la lógica del fútbol suele dictar el camino más corto y habitual: destituir al entrenador o señalar a la directiva. En Ceuta han decidido dinamitar esa dinámica con una jugada psicológica arriesgada pero reveladora. Hamido buscaba un efecto catártico, un punto de inflexión antes de que la brecha con la salvación sea insalvable.
De hecho, la marejada venía de unas horas antes. Nada más terminar el partido ante el Sporting, el propio presidente compareció ante los medios, sin aceptar preguntas, para poner su cargo a disposición de la junta directiva. La directiva se reunió de urgencia, rechazó su dimisión y le ratificó en el puesto. Con el respaldo del consejo asegurado, Hamido trasladó la presión directamente a la caseta en la cumbre de la madrugada.
En el fútbol, este tipo de reuniones a puerta cerrada pueden salir muy bien o acelerar el desplome. Al ofrecer el finiquito íntegro, el club elimina la excusa económica o el acomodamiento de quien pudiera estar descontento. El mensaje para la plantilla es nítido: si te quedas, es con todas las consecuencias y sin paños calientes. Ya no hay espacio para medias tintas ni excusas individuales.
El reto de revertir una dinámica de colista
El escenario deportivo del Ceuta es crítico en lo numérico. Ocupar el último lugar de la tabla con 5 puntos en 12 fechas obliga a reaccionar de inmediato para no quedar descolgado en la lucha por la permanencia en la categoría de plata. La paciencia de la afición aprieta y el calendario no da tregua en una competición tan igualada y exigente como LaLiga Hypermotion.
José Juan Romero sigue al frente de la nave, pero sabe mejor que nadie que los gestos de unidad en un despacho o en una sala de reuniones duran lo que tarda en rodar el balón en el siguiente compromiso. El compromiso cerrado bajo llave tiene que verse reflejado sobre el césped desde el primer minuto del próximo choque. Si el grupo responde con garra y fútbol, esta velada se recordará como la noche en la que cambió la temporada; si los resultados no llegan, la presión sobre el vestuario será el doble de pesada.
A partir de ahora, la pelota está en el tejado de los futbolistas. Dijeron que no al dinero para quedarse a pelear, y toca demostrar en el campo que la decisión fue la correcta.




















