El parón de selecciones, ese enemigo silencioso de los entrenadores, acaba de golpear con fuerza en Vitoria. Ville Koski se ha lesionado con la selección de Finlandia y ha tenido que regresar antes de tiempo a la disciplina del Alavés. Una pésima noticia para Quique Sánchez Flores a las puertas de recibir al Atlético de Madrid en Mendizorroza.
El central babazorro presenta una lesión muscular en el cuádriceps derecho, según ha confirmado el propio club en un comunicado oficial. De momento, los servicios médicos de la entidad no han querido pillarse los dedos con los plazos de recuperación. El jugador se someterá a pruebas médicas exhaustivas en Vitoria para evaluar el alcance real del percance y diseñar su plan de trabajo. Lo único seguro es que su presencia para el próximo compromiso liguero está seriamente comprometida.
Un golpe directo a la pizarra de Quique
A ver, os pongo en situación porque esto no es una baja de segunda línea. Koski no es de los que rotan; es el jefe de la zaga. Para Quique Sánchez Flores, el finlandés ha sido una pieza absolutamente indiscutible en este arranque de temporada: ha sido titular en los siete partidos de Liga que llevamos disputados. Siete de siete. Es el tipo que ordena, el que apaga los fuegos y el que da salida al balón desde atrás. Perderlo ahora es como quitarle los cimientos a un edificio justo antes de que sople un vendaval.
Y el vendaval, en este caso, viste de rojiblanco. El sábado 10 de octubre, a las 16:15 horas, el Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone visita Mendizorroza. Un partido de esos de morder el polvo, donde necesitas tener el muro de hormigón bien fraguado para contener las acometidas del rival. Sin Koski en el césped, el cuerpo técnico del Alavés va a tener que hacer encaje de bolillos para recomponer una línea defensiva que, hasta ahora, salía casi de memoria.
La maldición del «virus FIFA» en Mendizorroza
Esto es lo que tiene el dichoso «virus FIFA». A veces pensamos que solo afecta a los trasatlánticos, a esos equipos que tienen a quince internacionales viajando por todo el planeta de tres en tres días. Pero la realidad es muy distinta. A un club como el Alavés, que cuenta con una plantilla más ajustada y recursos más limitados, perder a uno de sus baluartes le hace muchísimo más daño. Es la diferencia entre tener un repuesto de garantías en el banquillo esperando su oportunidad o tener que inventarte una posición de la noche a la mañana.
Cuando un entrenador encuentra su pareja de centrales de confianza, no la toca ni loco. La regularidad defensiva es el santo grial en Primera División. Koski se había convertido en el socio perfecto para mantener el bloque ordenado y compacto. Su baja obliga a romper esa química que tanto cuesta construir en el inicio del campeonato, y más ante un rival como el Atleti, que castiga el más mínimo desajuste defensivo.
Toca esperar a que el jugador aterrice en Vitoria y los médicos determinen la gravedad de la lesión en el cuádriceps. Crucemos los dedos para que sea solo un susto o una sobrecarga leve, porque si el músculo ha dicho basta para unas cuantas semanas, el Alavés va a tener que remar muy contracorriente. Habrá que estar muy atentos a las soluciones que ensaye Quique en los entrenamientos de esta semana para tapar una vía de agua que nadie se esperaba.




















