José Mourinho ha vuelto a hacer de las suyas ante los micrófonos, y esta vez no ha dejado indiferente a nadie. Tras el agónico triunfo por 2-3 ante el Elche, el técnico del Real Madrid se ha inventado un término para definir el gran problema de su equipo: el «facilitismo». Una advertencia seria para un vestuario que se relaja antes de tiempo.
Yo esto lo veo clarísimo: al Madrid le cuesta cerrar los partidos cuando los tiene en el bolsillo. En el Martínez Valero, los blancos mandaban plácidamente por 0-2 gracias a un gol de Kylian Mbappé, pero acabaron pidiendo la hora y rescatando los tres puntos en el descuento con un tanto salvador de Carlos Espí. No es la primera vez que pasa, y a Mou, que de esto sabe un rato, se le está acabando la paciencia. «Parece que entramos en una dinámica de ‘Ok’. No hemos marcado. No hemos acabado con el 3-0 ó 4-0… pero está acabado. Me parece un poco de facilitismo», confesó el portugués en sala de prensa, acuñando una palabra que ya es historia del fútbol español.
El diagnóstico de un mal recurrente
Para Mourinho, el «facilitismo» tiene una definición muy sencilla que todos hemos vivido alguna vez en la vida o en el deporte: «Es cuando todo parece fácil y tú dejas las cosas andar». Es esa peligrosa desconexión mental que sufren los futbolistas cuando se ven muy superiores al rival. El problema es que en la élite, si te duermes, te vacunan. Y al Madrid le está pasando demasiado a menudo en este tramo de la temporada.
Si miramos los datos, la preocupación del técnico luso está más que justificada. No es un calentón de un día. El Madrid viene de sacar adelante partidos con más sufrimiento del debido. Pasó contra el Rayo Vallecano, en un encuentro que acabó 4-1 pero donde las sensaciones no fueron tan cómodas como dictó el marcador. Y volvió a ocurrir en la Champions frente al Inter, con un ajustado 2-1 donde el equipo acabó pidiendo la hora tras tener el duelo bajo control. El patrón se repite: el equipo arranca bien, encarrila el choque y, de repente, apaga el interruptor.
Las consecuencias del toque de atención de Mou
A mí me gusta cómo gestiona Mourinho estas situaciones. No se esconde. Podría haber sacado pecho por la victoria en el descuento, hablar del carácter del equipo o de la épica de ganar en el último suspiro. Pero prefiere poner el foco en la herida. Sabe perfectamente que para ganar títulos grandes no te puedes permitir estas lagunas de concentración. El «facilitismo» es el peor enemigo de un equipo campeón porque nace de la autosuficiencia.
¿Qué consecuencias va a tener esto en el día a día? Conociendo al portugués, la intensidad en los entrenamientos de Valdebebas se va a multiplicar por dos esta semana. Mou utiliza las ruedas de prensa para mandar mensajes muy directos a sus futbolistas. Al señalar públicamente esta falta de tensión, está exigiendo una reacción inmediata. Quiere que su Madrid sea un rodillo implacable, de esos que si te ven herido, te meten cuatro y no te dejan respirar.
El aviso está dado y la pelota ahora está en el tejado de los jugadores. Veremos si captan el mensaje o si el «facilitismo» vuelve a aparecer en el próximo compromiso. En el fútbol moderno, la relajación se paga carísima, y Mourinho no está dispuesto a que su equipo tire por la borda el trabajo de toda una semana por diez minutos de siesta colectiva.

















