Manuel Pellegrini ha comparecido ante los medios en la previa del enfrentamiento entre el Celta de Vigo y el Real Betis en Balaídos. Tras sumar una importante victoria en la Champions League, el técnico chileno confirmó que realizará entre cinco y seis cambios en su alineación titular para afrontar un maratón de cinco partidos en apenas quince días.
A mí este tipo de comparecencias de Pellegrini me encantan porque no da la sensación de estar soltando el típico discurso enlatado. El ‘Ingeniero’ sabe perfectamente gestionar las cargas de su vestuario cuando el calendario aprieta, y ahora le toca encajar piezas. Con un duelo exigente en Balaídos a la vuelta de la esquina y habiendo jugado hace solo tres días en Europa, el rotar no es una opción o un capricho: es una necesidad física absoluta. Pellegrini lo dejó claro en rueda de prensa reconociendo que no tiene «un once definido», algo que lejos de preocuparle, considera su mayor garantía para competir en todos los frentes.
Rotaciones, enfermería y el estado de la plantilla
El cansancio acumulado obliga a mover el árbol, pero las bajas también condicionan el margen de maniobra del técnico bético. En el apartado médico, la noticia más destacada es la situación de Cucho. Pellegrini descartó prácticamente su presencia antes del próximo parón selecciones debido a un problema muscular que requiere paciencia. Por contra, la enfermería empieza a dar pequeñas treguas: Junior Firpo se reintegrará progresivamente con el grupo a lo largo de la próxima semana, mientras que Dani Ceballos sigue acumulando buenas sensaciones y sumando minutos tras un largo periodo de inactividad.
Uno de los nombres propios de la comparecencia fue el de Isco Alarcón. El malagueño vuelve a sonreír y a marcar diferencias sobre el césped por un motivo muy claro que explicó el propio entrenador: ya juega sin dolor. Atrás quedaron los partidos en los que el talentoso centrocampista tenía que infiltrarse para saltar al campo. Sin esas molestias físicas, el nivel de juego del equipo sube automáticamente un par de peldaños.
Otro jugador que se llevó los elogios del técnico fue Giovani Lo Celso. Más allá de su calidad técnica en tres cuartos de campo, Pellegrini valoró su polivalencia y su capacidad para partir desde la banda derecha. No es la primera vez que el chileno utiliza esta fórmula táctica; él mismo recordó cómo en el pasado logró potenciar a futbolistas de perfil organizador como Santi Cazorla o Sergio Canales arrancando desde el costado para generar superioridades por dentro.
El encaje en la medular y la exigencia de Balaídos
El punto flaco de la planificación actual pasa por el medio campo. La ausencia de Facundo deja un hueco evidente en la posición de pivote defensivo, una carencia que el propio Pellegrini no ocultó. Sin embargo, el chileno confía en la capacidad de adaptación de sus futbolistas para cubrir esa demarcación. Un caso claro es el de Marc Roca, a quien el cuerpo técnico ha ido moldeando en los entrenamientos para asumir responsabilidades en esa zona de contención y equilibrio.
En frente estará un Celta de Vigo que llega con la moral por las nubes tras asaltar el feudo del Celtic de Glasgow en competición europea. Aunque el conjunto gallego solo haya dispuesto de una sesión de entrenamiento para preparar la cita, Pellegrini no se fía en absoluto. Sabe que el desgaste físico del jueves al domingo existe para los dos equipos, pero entiende que la inercia positiva y la calidad del plantel vigués exigirán al Betis su mejor versión si quiere mantener su puesto en la zona alta de la clasificación.
Al final, las cuentas del Betis son sencillas de entender pero difíciles de ejecutar: mantener el rendimiento individual en tres competiciones simultáneas exige que los 25 futbolistas se sientan titulares. A partir de ahora, veremos cómo responde la segunda unidad verdeiblanca en un escenario siempre complicado como Vigo.




















