Se acabó lo que se daba en el Etihad, aunque esta vez la historia se ha escrito lejos de Mánchester. El Manchester City de Enzo Maresca ha encajado su primera derrota de la temporada en la Premier League tras caer por 2-1 en Villa Park frente al Aston Villa de Unai Emery, que frena en seco el pleno victorioso de los ‘skyblue’ (7 de 7) gracias a una noche estelar de Nico Jackson y del guardameta japonés Zion Suzuki.
El conjunto local asestó el primer golpe casi de entrada, aprovechando un desajuste defensivo que ajustició Jackson en el minuto seis tras un error en la salida de Marc Guéhi. Aunque Erling Haaland logró poner el empate en la reanudación con un remate de cabeza impepinable a centro de Cherif Ndiaye, el delantero senegalés del Villa volvió a castigar una debilidad de Gianluigi Donnarumma para sellar el 2-1 definitivo que deja los tres puntos en Birmingham.
El plan de Emery neutraliza la maquinaria de Maresca
Yo esto lo veo muy claro: Unai Emery volvió a demostrar por qué es uno de los entrenadores más incómodos de enfrentar en toda Europa cuando le das tiempo para preparar un partido. El técnico vasco identificó a la perfección dónde podía hacerle daño a este City. Sabiendo que los de Maresca sufren si les presionas el primer pase y les obligas a correr hacia atrás, colocó a Nico Jackson en la chepa de los centrales para castigar cada pérdida en campo propio.
La jugada le salió redonda a los seis minutos. Guéhi, que venía de descansar en Europa, cometió un error infantil en la salida de balón. Jackson cazó el cuero, dejó tirado a Elliot Anderson y superó a Donnarumma por el palo corto con un latigazo inapelable. A partir de ahí, el Villa no se dedicó a encerrarse sin más, sino que levantó un muro cimentado en la actuación soberbia de Suzuki bajo palos. El guardameta nipón fue un dolor de cabeza constante para el ataque visitante, desbaratando ocasiones clarísimas de Ndiaye y de Rayan Cherki durante todo el primer tiempo.
Maresca intentó reaccionar tras el descanso metiendo en escena a Phil Foden y Rico Lewis. La maniobra pareció funcionar de inmediato: Enzo Fernández sacó en corto una falta botada sobre Ndiaye, el extremo metió el balón al corazón del área y Haaland saltó por encima de Victor Lindelöf para poner las tablas. Era el séptimo choque consecutivo del androide noruego viendo puerta en la Premier. Parecía que el City le daba la vuelta al guion, más aún cuando Joško Gvardiol estrelló un voleón a bote pronto en el travesaño tras otra intervención providencial de Suzuki. Sin embargo, en el fútbol los detalles no perdonan.
Donnarumma bajo la lupa y un frenazo en las aspiraciones ‘skyblue’
Cuando mejor estaba el City, llegó la jugada que cambió el desenlace del choque. El recién ingresado Malick Mbaye habilitó a Jackson, que sacó un disparo centrado que parecía blando pero que terminó escurriéndose entre las manos de Donnarumma. Un fallo grotesco del portero italiano que dinamitó el trabajo de recuperación de su equipo y que devuelve el debate sobre la contundencia de la zaga mancuniana en escenarios de máxima exigencia.
Las consecuencias de esta derrota van mucho más allá de perder tres puntos en la tabla. Para el Manchester City supone decir adiós a un arranque inmaculado de campeonato y encajar la primera gran bofetada táctica de la era Maresca en liga doméstca. El técnico italiano apostó por rotaciones respecto al choque europeo frente al AEK, dejando de inicio en el banquillo a un Foden que venía de firmar un triplete en Champions, y la jugada le ha salido cruz. Sin el balón fluido que suele garantizar el mediapunta inglés desde el inicio, el City lució atascado y demasiado dependiente de las chispas individuales de Ndiaye.
Para el Aston Villa, este 2-1 confirma que el Titubeante inicio de curso ha qo completamente olvidado. Los de Emery venían de sumar un triunfo holgado por 3-1 sobre el Viking en competición europea —donde ostentan un pleno de tres victorias en tres jornadas— y ahora golpean la mesa en la Premier tumando al vigente coloso del torneo. Ian Maatsen evitó el empate agónico sacando un testarazo de Haaland sobre la misma línea de gol en el descuento, escenificando el compromiso defensivo de un bloque que vuelve a mirar hacia los puestos de cabeza.
Habrá que ver cómo encaja el vestuario de Maresca este primer tropiezo serio del curso. La Premier League es un maratón donde los despistes en salidas complicadas se pagan carísimos, y el técnico italiano tendrá que corregir de inmediato los desajustes en la salida de balón si no quiere que las dudas se instalen en el Etihad de cara a las próximas semanas.




















