Paul Pogba ha vuelto a acaparar los focos mediáticos con unas declaraciones que han hecho ruido en Mánchester. Desde el ambiente de la Fórmula 1 en Singapur, el centrocampista galo ha pedido abiertamente que la Premier League le entregue al Manchester United dos títulos ligueros tras la resolución que declara culpable al Manchester City de 114 cargos.
El futbolista francés, de 33 años y actualmente sin equipo tras rescindir su contrato con el Mónaco, soltó el titular en los boxes del circuito urbano de Marina Bay, donde acudió de la mano de su patrocinador principal. En unas palabras recogidas por el rotativo Daily Mail, tras haber estado días antes en París junto a su esposa Zulay en la gala ‘The Business of Fashion 500’, Pogba fue tajante sobre las consecuencias del caso: «Para ser sincero, no tengo nada que decir… Pero sólo espero que esto no afecte a la Premier League. Ojalá podamos recuperar dos títulos», afirmó en referencia a los campeonatos de las temporadas 2017-18 y 2020-21.
Reclamar en los despachos lo que se escapó en la hierba
Yo esto lo veo con una mezcla de ironía y lógica futbolera. Pogba habla sin la mordaza de pertenecer a la plantilla actual de los ‘Red Devils’, pero con el orgullo de quien peleó esas ligas directamente sobre el césped. En ambas campañas, el Manchester United concluyó en la segunda posición de la tabla por detrás del cuadro dirigido por Pep Guardiola. Para el vestuario de aquella época, saber que tu rival directo competía bajo la sombra de 114 infracciones financieras deja un sabor de boca bastante amargo.
No es habitual ver a un jugador pedir trofeos con carácter retroactivo de forma tan explícita. Ganar una liga en las oficinas administrativamente nunca ofrece el mismo cava ni la misma fiesta que celebrarla en Old Trafford ante tu gente. Sin embargo, las consecuencias del expediente del City pueden marcar un precedente histórico en el fútbol inglés, y Pogba no ha dudado en ejercer de portavoz de aquella generación que se quedó a las puertas de la gloria.
De la sanción en Mónaco al limbo de la MLS
La situación personal del propio Pogba tampoco pasa desapercibida. Tras cumplir una severa suspensión de 808 días alejado de los terrenos de juego, el galo tuvo un breve retorno a la actividad competitiva en las filas del Mónaco. Tras poner fin a esa etapa en el fútbol francés, el centrocampista se encuentra en la agencia libre buscando el que probablemente sea el último gran contrato o destino de su carrera deportiva.
Su presencia en la pasarela parisina y en los garajes de Singapur demuestra que su perfil público sigue vendiendo, pero en el plano estrictamente futbolístico su futuro apunta hacia Estados Unidos. Diversas informaciones colocan a la MLS como la opción más viable para que el internacional francés vuelva a vestirse de corto y recupere el ritmo de competición en un entorno de menor exigencia mediática que el fútbol europeo.
Habrá que seguir muy de cerca cómo evoluciona tanto la resolución definitiva del caso contra el Manchester City como el próximo paso en la carrera de Pogba. Lo que está claro es que, incluso estando en el limbo deportivo y sin club, el francés sigue sabiendo cómo mandar un recado directo al corazón de la Premier League.




















