Al Atlético de Madrid le espera un escenario inédito en su próxima visita a Mendizorroza. El colegiado andaluz Alejandro Quintero González será el encargado de pitar el duelo contra el Alavés, lo que supondrá la primera vez en su carrera que se cruce en el camino de los rojiblancos. En la sala VOR estará respaldado por el canario Pulido Santana, completando una designación que ha levantado bastante expectación.
A pesar de que Quintero González ya cumple su tercera temporada en la máxima categoría de nuestro fútbol, el destino —o el caprichoso criterio de las designaciones del Comité Técnico de Árbitros— había evitado que dirigiera a los de Diego Pablo Simeone hasta la fecha. El estreno llega en un momento de máxima exigencia para ambos equipos y, sobre todo, con la lupa puesta encima del estamento arbitral por lo ocurrido en las últimas jornadas de competición.
El runrún del derbi y la elección de un colegiado novel
Yo esto lo veo claro: la designación no es una casualidad cualquiera. Venimos de unos días de muchísima tensión y ruido mediático tras el derbi del Metropolitano. Las enérgicas quejas del Real Madrid por las dos posibles expulsiones que perdonó Ortiz Arias todavía resuenan con fuerza en los despachos de la Federación. En un ambiente tan caldeado, lo habitual suele ser tirar de veteranos curtidos en mil batallas para evitar que el partido se vaya de las manos y rebajar los decibelios.
Sin embargo, el comité ha decidido tirar por el camino del medio y apostar por un perfil más joven. Quintero González es un árbitro con proyección, pero que todavía está construyendo su estatus en Primera División. Pitarle por primera vez a un trasatlántico como el Atlético de Madrid, y encima a domicilio en un campo tan caliente como Mendizorroza, es una auténtica prueba de fuego para él. La presión va a ser tremenda y cada decisión, ya sea una falta en el medio campo o un contacto en el área, se va a mirar con microscopio por ambas partes.
Alavés y Quintero González: un historial que no invita al optimismo
Si en el bando colchonero hay incertidumbre por el estreno, en Vitoria la designación tampoco es que haya desatado el optimismo precisamente. El Alavés ya conoce de sobra a Quintero González, y los precedentes son de todo menos amigables para los babazorros. Con él sobre el césped, han disputado un total de siete partidos, y el balance es para echarse a temblar: una sola victoria, tres empates y cuatro derrotas.
Para colmo, si rascamos un poco en esos datos, la única alegría que se llevaron con este colegiado viene con un asterisco bien grande. Ocurrió en la temporada 2022-23, cuando el Alavés todavía militaba en Segunda División, en un partido frente al Burgos. Es decir, que en Primera todavía no saben lo que es celebrar tres puntos con el árbitro andaluz en el campo. No es para ponerse supersticiosos, pero entiendo perfectamente que a la afición local se le tuerza un poco el gesto al ver el acta oficial del partido.
La gestión del Cholo ante lo desconocido
Para el Atlético, jugar con un árbitro debutante en su historial implica un ejercicio extra de madurez y templanza. Los jugadores veteranos como Koke o Giménez suelen saber perfectamente cómo dialogar con los colegiados habituales de la categoría; conocen sus límites, lo que permiten jugar, su nivel de diálogo y lo que no toleran bajo ningún concepto. Con Quintero González, esa «plantilla de comportamiento» no existe para los rojiblancos. Toca leer el partido rápido, entender su criterio desde el pitido inicial y evitar protestas absurdas que puedan condicionar el choque.
Simeone, que de esto sabe un rato largo, seguro que ya está advirtiendo a los suyos en los entrenamientos. En un partido que se prevé de mucha brega física, como siempre ocurre cuando visitas Vitoria, no dar motivos al árbitro para ganar un protagonismo innecesario es casi tan importante como afinar la puntería arriba. Además, la presencia de Pulido Santana en el VAR añade otra capa de seguridad, pero también de tensión, ya que cualquier mínimo detalle será revisado minuciosamente.
Habrá que estar muy atentos a los primeros minutos en Mendizorroza para ver cómo se asienta el colegiado sobre el césped y si la presión acumulada de las últimas jornadas de Liga pasa factura a la hora de echarse la mano al bolsillo.




















