El Sevilla arranca su camino en la Copa del Rey rindiendo visita al Sporting de Hortaleza en Alcalá de Henares, y lo hace en una escenografía de lo más curiosa. Los de Nervión saltan a un terreno de juego que supera en dimensiones al Ramón Sánchez-Pizjuán, al Camp Nou y al Santiago Bernabéu, convirtiendo este choque copero en una prueba sobre la hierba más grande del fútbol español.
La cita tiene truco y mucha intrahistoria. El Sporting de Hortaleza, conjunto que milita en la Primera Autonómica madrileña, no recibió el visto bueno de la RFEF para albergar el encuentro en su recinto habitual por no cumplir las exigencias mínimas del torneo. Tras intentar sin éxito buscar acomodo en Butarque, la directiva del club madrileño alcanzó un acuerdo con la RSD Alcalá para mudar el partido al Estadio Municipal del Val. ¿El resultado? Un terreno de juego de césped natural con unas medidas récord de 108 metros de largo por 72 de ancho, sensiblemente superior a los tradicionales 105 x 68 metros de los grandes coliseos de Primera División.
El reto táctico de jugar en una pradera de 108 metros
Yo esto lo veo clarísimo: esos cuatro metros extra de ancho y tres de largo parecen poca cosa sobre el papel, pero en el césped cambian por completo las distancias a las que están acostumbrados los futbolistas de élite. Hablamos de más de 600 metros cuadrados adicionales de terreno de juego. Para un equipo de categoría superior como el Sevilla, que en teoría buscará llevar la iniciativa del balón y dominar la posesión, tener tanto espacio para circular la pelota debería ser, en condiciones normales, una ventaja evidente para descolocar las líneas del rival.
Sin embargo, un rectángulo de juego tan espacioso también exige una lectura táctica impecable. La distancia entre las coberturas se amplía, las carreras de replegado se hacen más largas y los esfuerzos de presión tras pérdida requieren un esfuerzo físico mucho mayor. Ante un rival modesto pero hipermotivado, cualquier desajuste defensivo o despiste en la vigilancia de las vigas del campo puede dejar avenidas abiertas. No vale con saltar a verlas venir; hay que masticar la jugada y bascular con una precisión milimétrica si no quieres terminar corriendo más de la cuenta tras el balón.
De Hortaleza a Alcalá: un escenario con pedacito del Calderón
El Municipal del Val no solo destaca por sus dimensiones de récord, sino también por el ambiente que se espera en sus gradas. El feudo alcalaíno cuenta con capacidad para unos 8.000 espectadores, impulsado en su día por la colocación de más de 3.000 asientos procedentes del añorado Vicente Calderón, donados en su momento por el Ayuntamiento de Madrid al club local. Un toque de nostalgia para un estadio de fútbol modesto pero preparado para albergar una noche de Copa de primer nivel.
En las tribunas no faltará el colorido hispalense. Se prevé un nutrido grupo de aficionados del Sevilla en las gradas, apoyado de forma muy especial por las peñas sevillistas afincadas en la Comunidad de Madrid. Una presencia que se agradece doblemente en la expedición andaluza, considerando las dificultades de desplazamiento provocadas por el grave accidente ferroviario de Urda que interrumpió el tráfico de trenes en la línea entre la capital y Sevilla.
El balón rodará a las 21:00 horas en el césped más amplio del país. La Copa del Rey siempre exige máxima concentración ante cualquier sorpresa, pero esta vez el Sevilla tendrá, literalmente, más campo que nunca para demostrar su jerarquía y sellar su pase a la siguiente ronda.




















