El Sevilla lleva tiempo jugando un partido de los que no se ven por la tele, de esos que se disputan con calculadora en mano y sudor frío en los despachos. Tras la última actualización de los límites salariales de LaLiga para la temporada 26-27, Javier Tebas ha querido romper una lanza a favor del club hispalense, destacando el enorme «esfuerzo» que están haciendo en Nervión para equilibrar unas cuentas que venían muy tocadas.
Durante la rueda de prensa de presentación de estos límites, donde el Real Madrid volvió a marcar récord y el Barcelona mostró otro subidón, el presidente de LaLiga y su director general corporativo, Javier Gómez, se detuvieron a analizar la compleja situación sevillista. Tebas fue muy claro al valorar la reestructuración: «Destacaría el esfuerzo que están haciendo con la cuenta de resultados, por equilibrarlo». El mandatario explicó que, tras encadenar muchos años seguidos en Champions League con ingresos altísimos que dispararon la masa salarial, la caída europea dejó al club con una estructura de costes insostenible. «Cuando dejas de jugar la Champions, no tienes esos ingresos y los jugadores siguen cobrando lo mismo», apuntó Tebas, señalando que el Sevilla está ya muy cerca de alcanzar el ansiado equilibrio financiero esta temporada.
El peaje de bajarse de la nube europea
Yo esto lo veo muy claro: el Sevilla ha sido víctima de su propio éxito. Cuando te acostumbras a comer en la mesa de los grandes de Europa, diseñas una plantilla con sueldos de etiqueta. El problema viene cuando un año te quedas fuera de la fiesta. Los ingresos por televisión de la UEFA, el ‘market pool’ y las taquillas millonarias de los martes y miércoles desaparecen de golpe, pero los contratos de tres, cuatro o cinco años que firmaste con tus estrellas siguen ahí, firmados y bien guardados en el cajón.
Esa transición es un dolor de muelas para cualquier director deportivo. Tebas insistió en que no se trata de una mala gestión de la directiva, sino de un «problema estructural del fútbol europeo». Es una trampa del sistema: si quieres competir arriba, tienes que arriesgar con los salarios; si dejas de clasificar dejas de ingresar, pero tus gastos se mantienen fijos. En España tenemos la famosa «ayuda al descenso» para los equipos que bajan a Segunda, un colchón financiero que amortigua el golpe. Sin embargo, para los que se caen de la zona Champions no existe ninguna red de seguridad. Te caes a plomo.
¿Qué significa este equilibrio para el Sevilla sobre el césped?
Para el aficionado de a pie, que lo que quiere es ver ganar a su equipo el domingo, hablar de «cuentas saneadas» o «equilibrio presupuestario» puede sonar aburrido, pero es la clave de todo. Estar cerca de equilibrar la balanza esta temporada significa que el Sevilla está terminando de purgar sus excesos del pasado. El club ha tenido que tomar decisiones dolorosas en los últimos mercados de fichajes, aligerando la masa salarial a base de rescisiones, salidas difíciles y apuestas por perfiles mucho más económicos.
La consecuencia directa de este proceso de saneamiento es un cambio radical en la política deportiva. Olvidaos de los fichajes de relumbrón y de las fichas astronómicas. El Sevilla que viene, y que ya estamos empezando a ver, es un equipo obligado a reinventarse a través del ingenio: captación de talento joven, cesiones inteligentes y, sobre todo, un protagonismo absoluto de la cantera. Es dar un paso atrás en lo económico para poder dar dos adelante en lo deportivo a medio plazo.
La bendición pública de Tebas y Gómez no es un trofeo para las vitrinas del Sánchez-Pizjuán, pero sí un certificado de que el club está haciendo los deberes. Ahora toca trasladar esa estabilidad de los despachos al terreno de juego, donde la exigencia de la afición de Nervión no entiende de límites salariales ni de balances contables.

















