El Real Madrid superó al Sevilla por 4-1 en el Santiago Bernabéu en el último examen previo al Clásico del Camp Nou. Los blancos cuajaron un encuentro serio en el que Arda Güler asumió los galones en la creación, acompañados por un doblete de Kylian Mbappé y un tanto de Diomande para despejar las dudas del entorno madrileño.
Yo esto lo veo claro: cuando a Güler le das el timón del equipo, pasan cosas. El turco abrió la lata con un auténtico golazo, aunque el choque no estuvo exento de polémica. Minutos antes de su diana, el centrocampista protagonizó un lance con Peque en el que los hispalenses reclamaron la expulsión por agresión, pero el colegiado Busquets no interpretó la acción como tal. A partir de ahí, el Madrid penalizó la indignación de un Sevilla que compitió bien pero se vio superado por la efectividad blanca.
Güler al mando y Valverde multiplicándose en la banda
Para este choque, las piezas tácticas volvieron a encajar con una disposición que dio sus frutos. Valverde ocupó la banda derecha en una función total donde hizo de lateral, interior y extremo, liberando espacio para que Güler gobernara el juego desde el eje central. Tener al uruguayo abarcando tanto terreno le da una estructura mucho más compacta al bloque y equilibra las transiciones, un detalle clave ante la inminente visita al Camp Nou.
El ritmo inicial estuvo marcado también por diez minutos de protestas en las gradas contra la gestión federativa y arbitral. Sin embargo, en cuanto echó a rodar el balón en la zona de verdad, Jude Bellingham halló pasillos por la derecha para asistir a la llegada de la segunda línea. La presencia de Fede en el carril diestro y Diomande en el costado opuesto dio al equipo una simetría que benefició el despliegue ofensivo de Mbappé.
Impacto de cara al Clásico y la rabia del Sevilla
Esta victoria supone una inyección de tranquilidad decisiva para el Real Madrid. Afrontar un Clásico tras un triunfo holgado y con el ataque carburando cambia por completo la atmósfera del vestuario. Recuperar sensaciones futbolísticas en el medio campo con Güler de canalizador le otorga a Ancelotti una variante de peso para medir las fuerzas ante el máximo rival en su estadio.
Por su parte, la lectura para el Sevilla resulta amarga. El conjunto andaluz dio la cara en varias fases del juego, pero se marcha de la capital cargado de indignación por las decisiones arbitrales en momentos clave. La falta de contundencia en las áreas y el impacto del caso Güler terminaron por desarmar sus opciones de sacar un resultado positivo del Bernabéu.
Lo que viene a partir de ahora
El margen de error se reduce al mínimo. Con el triunfo amarrado y la maquinaria afinada, el Real Madrid centra ya todos sus sentidos en la gran cita del Camp Nou, donde tendrá que revalidar si la fórmula de este fin de semana resiste ante la máxima exigencia.




















