Buena noticia en Múnich, pero con la máxima cautela. Vincent Kompany ya descansa en su domicilio tras recibir el alta hospitalaria después de permanecer cinco días ingresado por una irritación meníngea. El técnico del Bayern abandona la clínica, aunque su reincorporación a los banquillos no tiene una fecha definitiva en el calendario.
El director deportivo del club, Max Eberl, fue el encargado de confirmar la novedad ante los micrófonos de la televisión pública alemana ARD, justo en la previa del encuentro de Copa frente al Magdeburgo. Todo se desencadenó el pasado viernes, cuando el entrenador belga sufrió un desplome tras la sesión de trabajo del primer equipo. Kompany fue trasladado en ambulancia a un centro hospitalario de Múnich, donde las pruebas médicas determinaron que el incidente estuvo provocado por una inflamación en las meninges, contraída tras haber pasado una infección vírica unos diez días antes. «Dentro de lo que cabe ya se encuentra bien. Creo que es la mejor noticia para todos», explicaba Eberl para tranquilizar al entorno bávaro.
Tranquilidad en casa y mando interino para Aaron Danks
Yo esto lo veo clarísimo: con la salud no se juega jamás, y menos en la vorágine diaria de un banquillo con tanto foco como el del Bayern. La prioridad absoluta ahora mismo es que Kompany cumpla a rajatabla con el reposo y la medicación prescrita por los facultativos en su casa. No hay ninguna prisa por acelerar los plazos de retorno. De hecho, en la entidad muniquesa asumen que la recuperación completa requerirá calma y que no se hablará de días, sino de semanas antes de verle de nuevo en la banda.
En situaciones de esta gravedad, el fútbol pasa a un segundo plano. Que Vincent esté de vuelta en su hogar es un alivio enorme para una plantilla que encajó el suceso del viernes con lógica conmoción. Trabajar y competir sabiendo que tu entrenador está en la unidad de urgencias de una clínica no es plato de buen gusto para ningún futbolista, por mucho que la rutina del alto nivel obligue a aislarse.
Durante esta etapa de convalecencia, las riendas del primer equipo quedan bajo la responsabilidad de Aaron Danks. El técnico asistente de origen inglés asume la dirección interina para sostener el plan de trabajo en los próximos compromisos del conjunto bávaro. No es un escenario sencillo para tomar el mando en Säbener Straße, pero el propio cuerpo técnico se ha conjurado para cerrar filas y cubrir de forma colectiva el vacío temporal que deja su primer entrenador.
Sin prisas para el regreso del líder bávaro
El contratiempo de Kompany llega en una fase del curso donde la exigencia no concede ningún respiro. El Bayern debe afrontar sus siguientes batallas sin la figura de su gran arquitecto en la banda, perdiendo esa voz constante que ajusta la presión alta y corrige los matices tácticos al borde del césped.
Pese al parón forzado, el mensaje institucional del Bayern transmite absoluta serenidad. Max Eberl ha dejado claro que confía plenamente en que el estratega belga regresará al cien por cien de sus facultades en cuanto los doctores le den el visto bueno. Hasta entonces, la hoja de ruta no se toca: máxima prudencia en lo médico y respaldo total a la labor de Danks mientras Kompany completa su recuperación en casa.
Toca desearle una pronta y total recuperación al técnico belga. Habrá que seguir muy atentos a su evolución a lo largo de las próximas semanas para saber en qué momento reaparece en el banquillo del Allianz Arena.




















