Cinco horas y cinco minutos. Ese fue exactamente el tiempo que pasó la expedición del Real Betis en Madrid antes de tener que dar la vuelta y regresar a Sevilla. La trágica jornada vivida en Urda dejó el deporte en un obligado segundo plano y obligó a suspender su choque de Copa del Rey ante el CDA Navalcarnero, convirtiendo la jornada en una auténtica odisea logística exprés.
A veces el fútbol nos recuerda que hay cosas infinitamente más importantes que un partido. Lo vivido este miércoles por la mañana en la red ferroviaria española con el accidente de Toledo nos dejó a todos sobrecogidos, y lógicamente la competición pasó a ser totalmente secundaria. Yo siempre he pensado que en días así la única decisión correcta es parar, y por suerte las instituciones, los clubes y la RFEF actuaron con la celeridad y la sensibilidad que la situación exigía.
Desde el punto de vista estrictamente operativo, el plan inicial de Manuel Pellegrini ya era de por sí particular. Con la acumulación de minutos que lleva el equipo en las piernas entre distintas competiciones, el técnico chileno y su cuerpo técnico habían diseñado una ida y vuelta en el mismo día. La idea era volar a la capital por la mañana, jugar por la noche en el estadio Santo Domingo de Alcorcón frente al Navalcarnero y dormir de nuevo en casa esa misma madrugada. Una fórmula pensada al milímetro para optimizar el descanso de la plantilla que descartaba el desplazamiento en AVE, transporte que el club suele alternar pero que esta vez no encajaba por los horarios de regreso.
El vuelo verdiblanco despegó desde el Aeropuerto de San Pablo a las 11:22 horas y tocó tierra en Barajas a las 12:15. Sin embargo, para cuando el equipo ponía un pie en Madrid, la suspensión del encuentro ya era una posibilidad más que real que flotaba sobre la expedición. Apenas unos minutos después, a las 12:38, el club deslizaba la cancelación de manera no oficial a los medios desplazados, haciéndose efectiva y oficial por parte de la RFEF a las 12:50.
A pesar de la confirmación, el Betis cumplió con la hoja de ruta mínima prevista para resguardar al grupo. La plantilla se trasladó al Hotel NH Ribera del Manzanares, situado muy cerca de la histórica ubicación del antiguo Vicente Calderón, llegando pasadas las 13:15 horas. Allí el grupo comió, descansó en las habitaciones y esperó noticias definitivas sobre el encaje de la eliminatoria en el calendario, mientras la junta directiva y el cuerpo técnico analizaban el escenario más conveniente.
Las consecuencias del aplazamiento: un parón sin internacionales
El encaje de bolillos en el calendario del fútbol moderno nunca es sencillo, y menos cuando se suspende un partido con las semanas tan comprimidas. Aunque inicialmente se especuló con la posibilidad de jugar el jueves, la postura del Betis fue clara: era preferible trasladar el partido a la ventana de selecciones. A las 14:20 horas se oficializó esta postura, encontrando una total predisposición y facilidades tanto por parte de la RFEF como del CDA Navalcarnero.
Esto deja una consecuencia directa para el plan de Pellegrini de cara a la eliminatoria. El choque ha qo reubicado de manera definitiva para el jueves 12 de noviembre a las 19:00 horas, de nuevo en el feudo de Santo Domingo. La lectura táctica y física es evidente: el Ingeniero tendrá que afrontar el cruce copero sin sus futbolistas internacionales, que estarán concentrados con sus respectivos combinados nacionales. Le tocará echar mano de la segunda unidad y tirar de fondo de armario para certificar el pase de ronda en un contexto atípico.
Para la plantilla verdiblanca, la tarde del miércoles se convirtió en un visto y no visto. A las 16:00 horas tomaban de nuevo el autobús rumbo a Barajas para despegar a las 17:20 en un vuelo de apenas 51 minutos. A las 18:11 ya estaban tomando tierra en San Pablo, completando una expedición casi relámpago de poco más de cinco horas en suelo madrileño donde, dentro de la gravedad de lo ocurrido en el país, reinó la tranquilidad y la perfecta organización logística.
Curiosidades de vestuario y la mirada puesta en el Málaga
En este tipo de desplazamientos exprés en chárter siempre quedan detalles curiosos de los que a mí me gusta reparar. La aeronave empleada por el Betis para realizar este trayecto de ida y vuelta a la capital fue exactamente la misma que utilizó al día siguiente el Sevilla FC para viajar a Madrid a disputar su compromiso frente al Sporting de Hortaleza, y que pocos días antes había transportado al Málaga hasta Vitoria para su duelo ante el Alavés. El ritmo de los aviones chárter en el fútbol profesional no da tregua.
Sin tiempo para digerir la extraña jornada vivida, el grupo pasó página rápido en lo deportivo. El jueves por la mañana, a las 10:30 horas, Pellegrini ya dirigía una nueva sesión de entrenamiento en la Ciudad Deportiva Luis del Sol. El chip tuvo que cambiar de inmediato, puesto que la exigencia de la competición no se detiene y la mente del vestuario está puesta de lleno en el enfrentamiento del próximo sábado ante el Málaga. Toca certificar los tres puntos en liga antes de pensar en la reprogramada cita copera de noviembre.




















